7 de septiembre de 2017

¿Qué escalera ofreces a tu equipo?

Doy por supuesto que cuando te colocas la gorra de jefe haces las cosas lo mejor que sabes y puedes.  Y precisamente por eso lees artículos como éste, que pueden ayudarte a pensar.  En esta ocasión vamos a hablar de escaleras, de las escaleras que ofreces a las personas de tu equipo.

Como tienes claro que una de tus principales responsabilidades es que tu equipo alcance los objetivos, pones de tu parte todo lo que puedes para que el equipo progrese en el proceso de consecución de objetivos, así que tú le ofreces las herramientas que consideras más adecuadas.

Vamos a analizar alguna. En esencia, una escalera representa todo lo que tú pones al alcance del equipo para que éste sea capaz de conseguir los objetivos consensuados. Así que vamos a echar un vistazo a diferentes tipos de escaleras que puedes ofrecerles:

Imagen de Raül Tarragó (@r.tarrago)
 Escalera tipo 1, de bajada.  Esta preciosa imagen simboliza una herramienta imprescindible para hacer bien las cosas: bajar de vez en cuando hacia las profundidades (el pasado, lo que hicimos ayer o el año pasado) para ver qué cosas se hicieron bien, qué cosas se harían mejor ahora con lo que ahora sabemos, qué podemos aprender de eso para nuestros futuros proyectos...

Puede dar un poco de pereza porque a todos nos cuesta abandonar la luz exterior que nos envuelve y anima para adentrarnos en una luz opaca que cansa la vista, obliga a hacer esfuerzos de concentración, no estimula la creatividad, no predispone al movimiento...

Podemos ponérselo fácil al equipo dotando al recinto de escaleras mecánicas: procedimientos de revisión, auditorías internas, grupos de mejora... de esta forma el esfuerzo para bajar será menor, aunque podamos correr el riesgo de que el descenso se convierta precisamente en "mecánico": algo que se hace porque tiene que hacerse pero sin la predisposición adecuada para  obtener provecho. 
    
 Escalera tipo 2, de subida.  Esta  escalera de piedra puede simbolizar la definición de los  objetivos y su concatenación: primero A, después B, luego C... todo escrupulosamente pensado y armado sólidamente, como la piedra, para subir y subir hasta llegar al infinito.  Realmente no se ve el final, porque lo importante es el proceso:  vender más, fabricar más, crecer más...

Imagen: Pixabay
 Esta herramienta puede resultar cómoda en cierta medida porque no obliga a pensar qué se tiene que conseguir a continuación: simplemente, subir un escalón.  Incluso podría facilitar la consecución de los objetivos... siempre que no se mire por la barandilla: el vacío circundante puede causar vértigo. ¿Qué hago yo aquí? ¿Para qué subir y subir, hasta dónde habré de subir? ¿Para qué? ¿Qué me ocurriría si me cayera por la barandilla? ¿Y si alguien me empujara para que subiera aún más deprisa? ¿Qué hay al final de la escalera? Etc.

Si las personas del equipo comienzan a hacerse este tipo de preguntas es probable que mi preciosa y carísima escalera de piedra no sea tan útil como esperaba, o al menos no tan útil a largo plazo.

Imagen: Pixabay
Escalera tipo 3, de subida. Con la escalera tipo 2 puede que una persona del equipo se precipite al vacío (se desvincule emocional o físicamente del proyecto), o que hayas intuido esa posibilidad.  Así que podrías decidir ofrecerles una escalera de subida tipo 3: también es de piedra, sólida, bien construida y cara.  Pero ahora ofrece más atractivos:  los peldaños son más amigables,  (no cuesta tanto conseguir cada uno de los objetivos) se puede contemplar el entorno sin vértigo (al menos se comprende en qué contexto se está trabajando), la vegetación ayuda a descansar la vista, a insuflar aire a los pulmones y ánimo al espíritu (explicaciones, incentivos, ayudas puntuales)... aparentemente tiene muchas ventajas respecto a la escalera tipo  2.   Y ambas tienen una cosa en común:  no se vislumbra dónde terminan.  Así que podemos enfrentarnos a dos preguntas recurrentes: ¿Hasta dónde tendré que subir? ¿Y para qué?  Ahora subirán más cómodamente y con menos resistencia... pero no sabemos cuándo decidirán detenerse o bajar.

Escalera tipo 4, con recursos.  Esta escalera es sorprendente:  parece que nos lleva a una pared sin
Composición Edita Olaizola + Pixabay
salida, pero en realidad se trata de una escalera con pocos y originales peldaños (fáciles de subir, que favorecen la creatividad, divertidos, originales) que conducen a un tesoro:  las llaves colgadas de la pared y custodiadas por una fina capa de hielo  simbolizan el cúmulo de recursos al alcance del equipo siempre que acepten subir por la creatividad y realizar un pequeño esfuerzo para liberar del hielo a la llave necesaria en cada momento.

Recursos a su alcance, sí, pero disponibles solo si se acepta trabajar desde la alegría, la innovación y el compromiso para obtener el máximo partido a los medios que la organización pone a nuestro alcance.


Escalera tipo 5, multiusos. 
Esta es una escalera diferente:  pequeñita, metálica, transportable, ligera,
Sebastián Nicolau: escalera roja caminando, 2012
dinámica... el artista, Sebastián Nicolau, ha titulado la obra "Escalera roja caminando", lo que ya nos da una idea de qué enfoque podemos darle.

Una escalera así funciona de forma diferente a las anteriores:  ayuda en el camino puesto que "camina" por sí misma, podemos cambiarla de lugar, podemos pintarla de diferentes colores, podemos guardarla o utilizarla en función de las circunstancias, podemos incorporarla en muros, escaleras de piedra, habitaciones, jardines o en cualquier otro lugar en que se requiera algo de ayuda para avanzar un poco, pero con esas prestaciones especiales que permiten su uso a cualquier persona del equipo en función de sus necesidades personales.

Así, el equipo entero puede tener a su disposición una herramienta versátil para compartir que les va a permitir utilizarla en diferentes contextos, diferentes proyectos, diferentes ocasiones de aprendizaje... porque tiene  características especiales:  cada una de las personas puede incorporarla a su maleta de herramientas sin perder de vista el contexto en que la va a utilizar y el objetivo que desea conseguir en ese momento y, lo más importante, cada persona decide libremente cuándo le conviene usarla, ya no tiene que amoldarse necesariamente a lo prediseñado e impuesto por terceros.

De modo que esta escalera podría servir muy bien para fomentar el autocrecimiento, la automotivación y el compromiso con los objetivos por parte de las personas del equipo. ¿La clave? Ellas son las responsables de sacarle el máximo partido.

¿Qué te sugiere que te haya presentado una escalera de bajada, dos de subida y dos "de recursos"?

¿Qué tipo de escaleras usas habitualmente? ¿Cuáles te gustaría incorporar en tu maleta de herramientas para conseguir que tu equipo alcance los objetivos?