10 de agosto de 2017

Divertimento: ¿qué te sugiere esta frase?

Me divierto mucho con frases que voy leyendo por la ciudad;  de hecho, tengo una preciosa colección de frases imposibles que me hacen sonreír cada vez que las leo.

Si tú tienes alguna y quieres regalármela te lo agradeceré de veras :-)

Aquí te dejo la que leí recientemente, mira la imagen :-)

En uno de los establecimientos de Carrefour colocan los carritos de la compra de esta forma, bien ordenados, en lugar destacado y resguardados de las inclemencias.

Y para que se puedan localizar desde lejos, han escrito una frase - anuncio que me hace sonreír cada vez que la leo: Se me ocurren cosas como:

  • ¿De verdad es mi carro? ¿puedo llevármelo a casa cuando termine la compra?

  • Si es mi carro, ¿cómo lo identifico? ¿le han puesto mi nombre?

  • Mi carro (así, en singular), ¿es acaso un carro largo y monstruoso formado por múltiples carritos entrelazados que forman una enorme unidad?

  • ¿Estará aquí el carro de Manolo Escobar?  Ya sabes, aquél de "dónde estará mi carrooooo..."

  • ¿Por qué tienen más importancia las palabras  "aquí tu" que "coge...carro"?  ¿qué significa exactamente "aquí tu"?

  • ¿Quizás se refiera a que mi carro es ese cachivache extraño que está en el suelo justo debajo del letrero? 

  • ¿Porqué me ordenan coger mi carro? ¿y si a mí me gusta comprar sin tener que estar empujando el carrito por los pasillos, tengo que acarrearlo igualmente?

  • ¿Qué puede interpretar una persona americana? A mí se me ocurren dos interpretaciones muy distintas :-)

  • ¿Qué te sugiere a ti la frase?

3 de agosto de 2017

10 derechos de los seres humanos auténticos


¡Qué alegría! Mi amigo Valentín Colomer , con la generosidad que le caracteriza, me ha puesto un comentario en el artículo Ética para robots  , cosa que le agradezco sobremanera porque aprecio mucho las opiniones de personas inteligentes y sensatas como él. Y además me ha dejado un precioso decálogo que me apresuro a explotar.  Gracias, Valentín, por los dos regalos :-)

(Nota previa:  este artículo me ha salido un pelín largo, así como para leer durante todas las vacaciones;  de un tirón si eres perseverante; o  en diagonal, o solo un trozo,  incluso cabe la posibilidad de que no lo leas.  En cualquier caso, gracias por estar ahí).

 Diez derechos de los seres humanos auténticos

1. Derecho a pensar de manera propia y diferente a los demás

Decía Walter Lippmann: "donde todos piensan igual, ninguno piensa mucho".  Y eso es cierto en cualquier ámbito, porque en el trabajo no se puede conseguir innovar, hacer bien las cosas, establecer programas de mejora continua, etc., etc., si nadie se atreve a discrepar y a expresar sus puntos de vista.

En nuestra vida particular pasa algo parecido: ¿cuántas veces nos hemos quedado con mal cuerpo por no llevar la contraria a familiares, por no discrepar con la pareja, por no arriesgarnos a defender nuestro punto de vista en el grupo de amigos? No digo que siempre tengamos que estar porfiando, sino que es muy beneficioso para nosotros saber mantener nuestro punto de vista en situaciones en que los demás opinan de forma diferente:  Si al final aceptan nuestros planteamientos nos sentiremos muy satisfechos, y si no lo hacen, al menos tendremos la satisfacción íntima de haber descubierto nuestra valentía (también resulta satisfactorio saber que somos capaces de hacerlo, independientemente de los resultados).

2. Derecho a actuar de modo diferente a como los demás desearían que actuase

Me gusta mucho esta frase de Baltasar Gracián: "La libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer".  En esta sociedad tan interrelacionada, en la que nuestra vida está en el escaparate de las redes sociales, todo el mundo se entera de qué hacemos, qué pensamos, a quién votamos, con quién nos relacionamos... y eso puede volverse en contra porque los partidos políticos, las grandes marcas comerciales, la empresa en la que trabajamos y cualquier otra persona / entidad que tenga relación con nosotros puede utilizar la información recogida para intentar violentar nuestros comportamientos a favor de sus propios intereses. Seguro que se te ocurren varios casos que conoces, y nos puede pasar a todos.

En esas circunstancias hay que ser muy valiente para defender
nuestra postura.  Difícil, pero muy gratificante, porque la coherencia interna solo nos la podemos dar nosotros mismos y es algo que nos hace sentir tan bien que nos proporciona fuerzas para continuar.  El gran Bauman lo explica mucho mejor que yo.

3. Derecho a estar triste cuando pierde algo valioso y a enfadarse cuando sufre una agresión


De acuerdo con Aristóteles, "Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo" 


Saber reconocer los propios sentimientos, aceptarlos como algo que forma parte de nuestra vida, permitirse exteriorizarlos en el momento adecuado y con la intensidad adecuada supone todo un recorrido de ensayo y error que lleva mucho tiempo.  Pero el resultado es tan gratificante que merece la pena, porque la sensación de que somos dueños de nuestras vidas no tiene parangón alguno. Si te apetece echar un vistazo al enfoque que se hace desde el Análisis Transaccional  sobre gestión de los sentimientos puedes leer Quiero ser feliz.

4. Derecho a elogiar y recibir elogios

Dicen que somos un país de envidiosos, y los envidiosos no elogian nunca ni saben aceptar elogios porque piensan que les están manipulando.  No estoy de acuerdo, porque haberlos haylos pero afortunadamente son pocos.  Estoy con Oscar Wilde: "El egoísmo verdaderamente inteligente consiste en procurar que los demás estén muy bien, para que, de este modo, uno esté algo mejor". Es una forma guasona de expresar esa idea tan antigua de do ut des y la forma moderna de win - win. 


Si estamos dispuestos a elogiar es que somos capaces de reconocer en los demás buenas ideas, intenciones, comportamientos, sentimientos... y eso significa a su vez que nosotros conocemos esas sensaciones (ya sabes que nadie te puede regalar un millón de euros si no tiene un millón de euros).  Así que el hecho de reconocer algo a una persona es a la vez una gratificación íntima, porque nos estamos diciendo:  veo lo bueno que hay en tí porque yo también lo tengo y por eso lo reconozco.  Es una preciosa forma de generar espirales virtuosas de enriquecimiento mutuo, en la que lógicamente también se reciben los elogios con la misma actitud.
 
5. Derecho a equivocarse  en algunas ocasiones


Escuchando otra vez a Oscar Wilde:  más veces descubrimos nuestra sabiduría con nuestros disparates que con nuestra ilustración.
 

 Seguro que conoces a algún "Don Perfecto", esa persona que siempre está esforzándose al límite para que todo esté bien, para estar a la última en los conocimientos que considera importantes, para tener todos los datos relevantes en una reunión, para dar una imagen de sí impoluta y admirable.  

Esas personas viven en constante tensión, y se sienten muy mal cuando se equivocan (no digamos si alguien es testigo de la equivocación).  Es una postura vital perfecta si queremos hacer una cantera (piedras en el riñón, en la vesícula...) o estropearnos a conciencia cuerpo y alma.
Las personas perfeccionistas tienen que poner mucho empeño en permitirse algunos fallos, porque es una tarea difícil;  a casi nadie le gusta tener que rectificar y comenzar de nuevo (repito, y menos en público). 

Pero lo bueno de empeñarse en ser más benevolente consigo tiene premio:  bajan los niveles de tensión y - además de ser muy bueno para el organismo - nos permite abrir la mente hacia nuevas posibilidades:  ya no nos centramos en lo que está mal, sino en las nuevas vías que se nos abren ante esta nueva realidad.  Y es ésa una magnífica forma de crecer y de sentirse bien.  Mira qué contento estaba Edison cuando consiguió ese éxito tan perseguido.



6. Derecho a hacer las cosas de manera imperfecta

Los japoneses utilizan el término wabi sabi  cuando se refieren a la belleza de lo imperfecto.  Su cultura es muy diferente a la nuestra, pero me atrae ese posicionamiento porque está muy alejado del "Don Perfecto" que tanto abunda en nuestra sociedad.

La naturaleza no hace las cosas "perfectas". ¿Has visto alguna vez un puñado de cerezas  que sean todas iguales? Si la respuesta es sí, me apuesto a que son de fábrica, de cultivo intensivo y agresivo para el medio ambiente.  Las cerezas de verdad son diferentes en tamaño, forma, grado de maduración... y precisamente por eso son perfectas, porque no son perfectas.

¿Por qué no imitar a la naturaleza?  Si sirve para lograr el objetivo (alimentarse, crecer, mejorar...) es algo perfecto.  La perfección obsesiva, ingenieril, supone un extra prescindible en esfuerzos, tiempo, materias primas, energías, expectativas... que podemos dedicar a otras cosas que nos brinden mayor bienestar físico y psíquico.

En este sentido, tengo un amigo que siempre dice:  "Si el cliente espera 5 dale 7;  estará encantado y tú no tienes ninguna obligación de darle 10, porque te agotarás enseguida y el día que no puedas darle 10 te abandonará".  Me parece un buen enfoque para no agotarse exigiéndose siempre el máximo. ¿De verdad es necesario?  Seguro que se puede llegar a un equilibrio entre lo que yo puedo / quiero hacer y las expectativas del interlocutor, es cuestión de negociar las expectativas :-)


7.Derecho a no saber algo

Me apunto a la frase de Descartes: Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro.


 En nuestra sociedad es preciso tener un aceptable bagaje de conocimientos para conseguir un trabajo digno, y eso requiere esfuerzo.  Pero no significa que tengamos que estar siempre preocupados por saber todo de todo.  Tengo un buen amigo a quien llamo Búho y también Alejo, porque es una persona sabia.  Pero tienes que reconocer conmigo que eso no es lo habitual.  Lo habitual es que ignoremos un montón de cosas.  Cómo vivimos nuestra ignorancia nos puede proporcionar más o menos niveles de bienestar.  

Descartes se pasó la vida buscando, descubriendo y aprendiendo, así que se entiende muy bien su frase.  Pero nosotros los mortales podemos complicarnos la vida si nuestro afán por saber nos lleva demasiado lejos.  

Especialmente hoy, con el apoyo de las redes sociales, es muy fácil acceder a conocimientos que antaño nos estaban vedados. (Y yo además tengo acceso a Búho - Alejo, estoy enchufada). Así que no compensa dedicar horas y horas para saberlo todo;  podemos aprender cada día muchas cosas, pero eso no significa que tengamos que dedicar esfuerzos diarios denodados a aprender de todo. 

No os preocupéis, cuando realmente necesitéis saber de algo seguro que encontráis la vía para lograrlo.  Mientras tanto, podéis utilizar todo ese tiempo precioso en disfrutar de la vida. ¿Qué tal una lectura gratificante, un paseo por la naturaleza, una reunión con los amigos, una sesión de yoga, una tarde de tirolina...?  Dedicarse ratitos para el propio placer alarga la vida y además la hace más grata.  Hazme caso, no quieras saberlo todo.

 
8. Derecho a decidir la importancia que tienen las cosas


Me gusta la reflexión de  Stephen Hawking: Solo somos una raza avanzada de primates en un planeta menor de una estrella ordinaria. Pero podemos entender el universo.
 Podemos intentar emular a este científico para conseguir la flexibilidad mental que nos permita decidir si ahora toca vernos a nosotros mismos como un habitante intrascendente de un lugar intrascendente o bien como una persona capaz de hacerse planteamientos elaborados  y comprender la complejidad.

Dicho así suena muy solemne, pero en nuestro día a día también podemos aplicar este principio, porque  cuando las prioridades están claras resulta más fácil decidir.  Existen muchas variables que nos ayudan o dificultan a definir prioridades, pero un aspecto importante es tener clara la escala de valores.  Cuando hemos conseguido elaborarla adecuadamente y además nos comprometemos a revisarla periódicamente tenemos mucho ganado, porque es el espejo en el que vamos a ir reflejando los acontecimientos para poder responder de la forma más coherente.  Y eso da mucha tranquilidad.  (Puedes echar un vistazo al artículo Lánzate)

 9. Derecho a estar alegre cuando obtiene un éxito.

¿Por qué a veces nos da vergüenza reconocer en público que
hemos triunfado? Es muy conveniente para nosotros y para los demás,porque, como dice Joseph Addison: La alegría es, ante todo, fomento de la salud.

Reconocer los éxitos propios y disfrutarlos es una grata experiencia que ayuda a recuperar fuerzas para seguir avanzando.  Puede que nos dé un poco de miedo por si alguien pudiera interpretar mal nuestra alegría (ay, otra vez los envidiosos), pero eso se puede gestionar explicando por qué estamos felices y cómo hemos llegado a ese punto: dedicación, dificultades, errores... en unas pocas frases breves se puede ofrecer una panorámica del entorno en el que se fraguó nuestro éxito, y eso ayuda a que los interlocutores puedan valorarlo basándose en "datos objetivos" más que en sus propios sentimientos. 
Y tiene otra ventaja añadida:  la alegría es contagiosa.  Siempre habrá quien decida probar nuestras recetas para conseguir su propia alegría. 
 
10. Derecho a cambiar de opinión


En el siglo XVII, Guillén de Castro escribía en Las mocedades del Cid:

Esta opinión es honrada.
Procure siempre acertalla
el honrado y principal;
pero si la acierta mal,
defendella y no enmendalla.


Ya os podéis imaginar lo que acarreaba el "no enmendalla": aceptar un reto con riesgo de muerte.  Y aún hay personas hoy en día que actúan exactamente como aquellos hidalgos...porque consideran que pierden credibilidad si se desdicen.  Lástima, porque esa postura es una fuente de estrés que obliga a poner en marcha la disonancia cognoscitiva .  La buena noticia es que con un poco de autoanálisis se puede superar esa presión y animarse a cambiar de opinión.

 Otro caso que se puede presentar es que estemos hablando de alguien que no cambia de opinión porque solo tiene una (o unas pocas). Como dice  Concepción Arenal: quien discurre con pocas ideas es fácilmente avasallado por una.
 En esta situación solemos encontrarnos a fanáticos de todo tipo, desde quien se engresca a golpes por defender a su equipo de fútbol hasta quien nos retira la palabra porque no votamos a su partido político.  Cuando tenemos que trabajar con alguien así resulta muy difícil avanzar si esa persona no consigue comprender otros planteamientos diferentes al suyo.  En casos así, salvo que sea imposible hacerlo, lo mejor es apartarse de esa persona hasta que haya crecido lo suficiente como para ser capaz de admitir un debate abierto que enriquezca a ambas partes.

Porque, al fin y al cabo, yo me permito cambiar de opinión para ir mejorando como persona.  Y deseo tener a mi alrededor a personas que también se van superando, porque seguro que nos ayudaremos mutuamente y así podremos juntos ejercitar estos 10 derechos de los seres humanos auténticos.

¿Estás de acuerdo?

6 de julio de 2017

Lánzate

Poco antes de su muerte, el oráculo vaticinó a Esquilo que moriría aplastado por una casa, por lo que decidió residir fuera de la ciudad.

Curiosa y trágicamente, falleció al ser golpeado por el caparazón de una tortuga, que fue soltada por un quebrantahuesos desde el aire al confundir su cabeza con una roca contra la que romper el caparazón.

¿Cuántas veces te has detenido al pasarte por la cabeza un "porsiaca"? Por si acaso me despiden, por si acaso me sale mal, por si acaso me contagio, por si acaso me rechaza, por si acaso me lesiono, por si acaso...

Lánzate.  No te digo que te lances alocadamente, como hacen a veces algunas personas en su afán por beberse la vida a grandes tragos.



 Lo que intento decirte es que no estés pendiente de tantas cosas que pueden ocurrir solo de vez en cuando, y que puedes permitirte hacer muchas más cosas de las que crees.

¿Cuántas veces te han despedido?  Casi seguro que ninguna.  Si aplicas tu buen juicio y tienes un nivel adecuado de compromiso con la empresa, lo más probable es que no solo no te despidan, sino que acepten de buen grado tus sugerencias de mejora. (Otra cosa es que estés trabajando en una empresa "esclavista", en cuyo caso que te despidan quizás no sea tan malo para tu salud...)

¿Cuántas veces te ha salido mal una cosa? Seguro que más de una y de dos veces;  lo normal es que nos ocurra con cierta frecuencia.  Que salga mal una cosa no es malo, lo malo es no aprender de la experiencia para hacerlo mejor la próxima vez. (Otra cosa es que te estés jugando algo vital para tí).

¿Cuántas veces te has contagiado? Seguro que te has contagiado un montón de veces de catarros y similares, pequeñas menudencias que pueden ser bienvenidas si a cambio has podido disfrutar de una buena compañía, hacer un descubrimiento o cualquier otra ventaja. (Otra cosa es que los catarros te perjudiquen gravemente, o que te contagies de una enfermedad letal).

¿Cuántas veces te han rechazado?  Seguro que varias y en diferentes contextos, nos ha pasado a todos. Exponerme a un rechazo es aceptar la posibilidad de que no me salgan los planes como preví, y al mismo tiempo es una oportunidad de mejorar mis "procedimientos" para la próxima ocasión. (Otra cosa es que ese rechazo me cause un perjuicio irreparable).

¿Cuántas veces te has lesionado?  Seguro que varias en diferentes situaciones, y por descontado que bastantes veces si practicas algún deporte. Y también es seguro que has aprendido a evitar las lesiones aplicando diversas técnicas y así poder seguir disfrutando de aquello que te atrae. (Otra cosa es que tengas un percance que te condene a una silla de ruedas).

Cuántas veces hemos dejado pasar magníficas ocasiones por el "porsiaca" y luego nos hemos arrepentido...

Mira aquí una serie de probabilidades curiosas :-)

Está bien ser precavido, porque las personas imprudentes se meten a menudo en problemas.  Pero, como decía Aristóteles, en el centro está la virtud:  ni tan irreflexivo que te perjudique seriamente, ni tan precavido que te impida vivir lo más plenamente posible.



No conozco ninguna fórmula mágica que me ayude a tomar siempre la mejor decisión. Lo que acostumbro a hacer, y me funciona aceptablemente bien, es preguntarme:


Intento confeccionar una lista lo más larga posible con las respuestas a esta pregunta y después valoro cada una de ellas pensando en los diferentes escenarios;  y también coloco en esos escenarios a las personas que quiero y / o de alguna forma tienen su vida interrelacionada con la mía.

El índice de aciertos es alto, y llega un momento en que este planteamiento, a fuerza de costumbre, se hace de forma casi mecánica.. 

Me gusta disfrutar de todas las posibilidades que me presenta la vida, y después de aplicar ese "procedimiento" me lanzo muy a menudo.  Porque he descubierto que una parte importante de la felicidad está en la satisfacción por las decisiones tomadas. Así que la posibilidad de disfrutar es doble: por la decisión tomada y por la experiencia vivida :-)


¿Qué "procedimiento" utilizas tú?

14 de junio de 2017

Bienestar y felicidad


Un agricultor tenía el mejor cultivo de maíz.  Cada año se presentaba al concurso regional y obtenía el primer premio.

En  una de esas ocasiones, un periodista le entrevistó y se enteró de algo interesante:  el agricultor compartía su semilla de maíz con sus vecinos.

¿Cómo puede darse el lujo de compartir sus mejores semillas de maíz con sus vecinos, cuando están compitiendo con usted cada año?  ¿Por qué lo hace? preguntó el reportero.

El granjero respondió:  "Porque el viento recoge el polen del maíz maduro y lo mezcla en los otros campos.  Si mis vecinos cultivan maíz inferior, la polinización cruzada degradará de manera constante la calidad de mi maíz."

"Si quiero cultivar buen maíz debo ayudar a mis vecinos a cultivar maíz bueno también." 

Este precioso cuento nos abre diferentes caminos de reflexión, entre ellos la Psicología Positiva. ¿Qué dice Mihály Csíkszentmihályi,   uno de los pilares de la Psicología Positiva?


Así que el agricultor se comportaba sabiamente: había comprendido que su bienestar dependía en gran parte del bienestar de sus vecinos.  La doctora Nelson nos explica que hacer algo por los demás permite sentir más emociones positivas, como alegría, satisfacción y amor,  y a raíz de una de sus investigaciones resumió sus hallazgos en esta frase:  No me sorprendió el hecho de que el comportamiento prosocial lleve a la gente a sentir mayores emociones positivas y sentirse más realizados.

Y este fenómeno no ocurre solo en nuestro entorno próximo:  la doctora Lara Aknin resalta que la generosidad es provechosa en los países ricos y en los pobres.

Álex Rovira explica muy bien los planteamientos de  Martin Seligman, el padre de la Teoría del Bienestar. Aquí vamos a limitarnos a enumerar los 5 bloques:
  • Sentir emociones positivas;
  • implicarse en la actividad laboral;
  • realizar actividades que tengan sentido para la sociedad;
  • establecer relaciones positivas;
  • orientar las acciones para conseguir logros.
Si quieres leer sobre el tema y a la vez hacer algunos ejercicios sencillos y prácticos, puedes bajarte el ebook:
Psicología Positiva y Ética  



Y  si quieres verlo con los ojos de otro experto, aquí te dejo el enlace a  ¿Qué es compartir? de Julio César Vergara

Como ves, hay muchas formas de hablar del bienestar y la felicidad, pero a pesar de las diferencias podríamos decir que siempre encontramos un par de ideas recurrentes:

  • Quienes quieren vivir de manera significativa deben ayudar a enriquecer las vidas de los demás, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca.
  • Quienes eligen ser felices ayudan a otros a encontrar la felicidad, porque el bienestar de cada uno está ligado al bienestar de todos...
¿Qué otra idea te resulta sugerente?

7 de junio de 2017

Divertimento: cerezas de temporada

Verídico, me ha ocurrido en un mercadillo de productos de proximidad.  Incluso haciendo la compra puedes divertirte :-)

Cojo un montón de cerezas, las meto en la bolsa de papel para que las pese el vendedor y mientras estoy esperando que me atienda se me acerca un hombre de media edad hablándome con acento alemán:

  • Él: ¿Has probado las cerezas antes de comprarlas?
  • Yo:  No, pero se ven muy buenas. ¿Quieres probarlas? Toma, coge una. 
  • Él:  No, por favor.  Pruébalas tú y dime cómo están.
  • Yo: De acuerdo.  (Como una cereza): Están muy buenas;  toma, prueba tú (le acerco la bolsa para que coja una).
  • Él: (Coge una y la come encantado) Umm, qué buenaaaaas...
  • Yo: Bueno, ahora ya puedes comprarlas tranquilo :-)
  • Él: No, ya he comprado higos

¿Qué crees que pasaba por la cabeza de este buen hombre?

16 de mayo de 2017

A la puerta de un jardín sin tapias

De cerdos voladores a hormigas, o cómo acompañar a la organización en su viaje hacia el éxito
A la puerta de un jardín sin tapias,
y sentado en una piedra de madera 
había un ciego leyendo
en un papel sin letras
a la luz de un candil apagado.
Y, a su alrededor,
una manada de cerdos
revoloteaba de flor en flor.

Esta curiosa composición, que mi padre me recitaba muy serio y que me hacía devanarme los sesos intentando comprender su significado, ha salido repentinamente de la trastienda de mi memoria para ejemplificar algo que  veo a menudo en diferentes organizaciones públicas y privadas:  este ciego y su entorno es una representación excelente del modelo de gestión que aún se aplica en muchas organizaciones de este siglo.  Veamos:

Un jardín sin tapias es el entorno en el que se mueve la organización. Por mucho que quienes la dirigen intenten poner puertas, esa organización está en contacto constante con otras realidades que la
envuelven:   la información  y el conocimiento que corren por las redes, las actividades de clientes y proveedores, las normativas que evolucionan, las tendencias del mercado, los movimientos de los ciudadanos, los vínculos de los empleados con multitud de personas ajenas a la organización... Todo ello en constante movimiento y evolución, penetrando por ósmosis en la organización que intenta colocar y defender sus puertas para conservar todo lo que hizo bien hasta la fecha y pretende que siga siendo igual de valioso que lo fue hasta el momento.

Incluso puede instalar una puerta blindada y con numerosas cerraduras de seguridad (por ejemplo, estableciendo estándaress internacionales en materia de compliance)... pero no se ha percatado de que se está quedando sin tapias:  los ladrillos de la tapia se han convertido en membranas celulares que permiten el trasiego de nutrientes y desechos para mantener la vida interna en constante interrelación con el medio. 

Una piedra de madera simboliza aquello vivo y valioso que la organización ha desechado para reemplazarlo por "adelantos" apreciados en el mercado actual:   pueden ser los valores corporativos reemplazados por el afán de lucro, desechar las energías renovables para reestablecer las más económicas / accesibles derivadas del petróleo,  una campaña de greenwashing en vez de las buenas prácticas anteriores que suponían un sobrecoste a corto,  desvincular empleados mayores para sustituirlos por jóvenes también más económicos a corto, o...

En cualquier caso, la organización se resiente a medio plazo porque su posicionamiento miope e irrespetuoso con su entorno le pasará factura en forma de clientes insatisfechos que "huyen" hacia propuestas que generen valor, empleados que buscan otras oportunidades profesionales en organizaciones mejor valoradas en el mercado, inversores que colocan su dinero en empresas con mejor reputación...


Había un ciego leyendo
representa muy bien al equipo de dirección de una organización que no es capaz de "leer" qué está ocurriendo:  su mirada es incapaz de percibir el complejo ecosistema en que está inserta la organización, ni los síntomas que van apareciendo aquí y allá en los diferentes subsistemas que la mantienen viva.  De forma que  a los empleados se les somete, a los proveedores se les constriñen las condiciones de aprovisionamiento,  a los clientes se les ofrecen respuestas estándar a quejas y reclamaciones, a las administraciones públicas se les escamotea información sensible... y de esta forma se tiene la ilusión de que todo sigue como acostumbraba.

 En un papel sin letras es una forma de representar la carencia de elementos estratégicos: no hay pautas a seguir, no existe un marco que contextualice las relaciones entre procesos, se echa en falta una guía que facilite la reflexión sobre el destino deseado por parte de la organización, no se ha establecido la forma de resaltar los logros conseguidos hasta la fecha, flaquea la memoria corporativa, la visión y misión está desdibujada o ignorada... y todo este conjunto de carencias provoca un vértigo similar al que siente un escritor ante el folio en blanco. ¿Qué decir, por dónde empezar, cómo ordenar, cómo transmitir...?  Ansiedad, impotencia, desinterés y otros sentimientos se potencian mutuamente provocando que las personas que trabajan en la organización se desvinculen emocionalmente (incluso físicamente si les es posible), lo que no garantiza precisamente para esta organización un buen posicionamiento en el mercado.

A la luz de un candil apagado.  Ante tanto desconcierto se puede acudir a alguien que brinde luz para poder percibir dónde se está en estos momentos y cuáles pueden ser las posibles salidas. Puede buscarse la ayuda de un auditor, un consultor, un conocido de prestigio, un antiguo directivo de la casa que tuvo éxito en su tiempo, hacer benchmarking...  Lo importante en esta fase es darse cuenta de que, igual que un candil encendido en la oscuridad, esta ayuda debe molestar momentáneamente a los ojos acostumbrados a la oscuridad.  Es muy corriente, al contrario, desechar el concurso de quienes resultan molestos y aceptar en cambio diagnósticos, resúmenes y recomendaciones de quienes ayudan a mantener la calma y apaciguar los temores.  Una postura cómoda en esos momentos pero demoledora para la organización a medio plazo, puesto que se condena a ser superada por los competidores y desaparecer del mercado.


A su alrededor, una manada de cerdos revoloteaba de flor en flor.  Un cerdo volando es una forma habitual de representar el anhelo de hacer realidad lo imposible. 

Sumergida en tantas dificultades y navegando en una barahúnda de sentimientos, frustraciones y esperanzas, la organización busca alivio trasladándose al mundo del como si: como si ya hubieran resuelto las dificultades, como si ya hubieran conseguido establecer vínculos consolidados con sus partícipes, como si ya estuvieran recogiendo los frutos de sus desvelos... 

Es una forma de tomar aire para poder seguir en el día a día, e incluso puede ser positivo si después se consigue que los cerdos voladores aterricen para metamorfosearse en hormigas u otros animales que nos explican cómo organizarse para conseguir éxitos duraderos y respetuosos con todos los elementos del entorno.  Después de todo, quizás no sean tan malos los cerdos voladores :-)
 
Así que esa curiosa historia paterna podría interpretarse como una receta para gestionar las organizaciones:

  • Conocer el entorno complejo y las interrelaciones que se generan;
  • no prescindir de lo valioso antiguo;
  • entender el ecosistema y cada una de sus partes;
  • definir bien objetivos y estrategias;
  • buscar ayuda;
  • dejar volar la imaginación y aterrizar.
¿Qué otros puntos incluirías en la receta? Te escucho.

26 de abril de 2017

La empresa como tribu

Existen muchas correlaciones entre una tribu, una nueva organización de convivencia y una empresa.

Ya comenté anteriormente, en una analogía sobre Atapuerca, que tenemos mucha experiencia acumulada como especie y que haríamos bien en aplicarla.  Estaba pensando en nosotros como animales sociales, habituados a vivir en tribus. 

Asociaba la tribu con la empresa, como organizaciones con características comunes.

Me ha inspirado la excelente entrada de Laura Rosillo sobre  "Senior Cohousing" y su alusión a mi gusto por la palabra "tribu", aunque en un contexto diferente.

Según Wikipedia, el término tribu aparece en la antiugua Roma, cuando se agremian varias bandas, o clanes, o conjunto de personas emparentadas diferentes entre sí, pero que tienen la necesidad de formar una comunidad y crear instituciones para que sea posible la convivencia entre las gentes que han decidido vivir juntas y unidas, conociendo las diferencias entre ellas y entre las tribus.

Es una buena definición, que se puede aplicar tanto a un pueblo "primitivo" como a una banda urbana.  Y, por supuesto, a una empresa.

La definición alude a conceptos importantes que hay que gestionar para conseguir el éxito:
Formar una comunidad conlleva toda una serie de planteamientos sobre quiénes, cuántos, cómo y cuándo se han de incorporar a la tribu, lo que supone que primero hay un "núcleo duro" que define estos  y otros conceptos y explicita las condiciones; También supone que dicho "núcleo duro" ha establecido  previamente cuáles son los objetivos de la futura tribu:  no es lo mismo formar una tribu para cazar leones que para recolectar frutos silvestres, convivir como vecino en una finca urbana que practicar cohousing, comercializar un producto multiusos que un postre local;

Ha elaborado un plan de convivencia que tod@s l@s nuev@s integrantes
han de conocer y respetar: la tribu se resiente si alguien olvida afilar las lanzas de caza o adiestrar a las criaturas para trepar a los árboles, pagar las cuotas de la comunidad o mantener aseados los espacios comunes, explicar bien las utilidades del producto o utilizar ingredientes de calidad. Desde una orden monástica hasta una pandilla de ñetas tienen sus códigos de comportamiento escrupulosamente diseñados, implementados y respetados por todos los miembros de la tribu.

Ha definido un sistema de "castigos" para garantizar la observación de los mínimos pactados: cuándo se quedará sin su porción de carne o fruta, tendrá una sanción económica, será relegada a una posición menos relevante, e incluso cuándo puede ser expulsada.

También se han definido los "premios" para quienes observen las reglas: desde una porción extra de comida hasta un mejor lugar en la cueva, desde un incentivo económico hasta un reconocimiento público.

Se especifica también cómo gestionar comportamientos o personas diferentes del grueso de la tribu, o hasta qué punto se pueden admitir visiones / aportaciones diferentes. 


Asimismo se ha definido qué hacer con las aportaciones de los nuevos miembros, estableciendo procedimientos  para incorporar las mejoras sugeridas: desde la modificación de un comportamiento determinado hasta la inclusión del nuevo miembro en los consejos de gobierno.




    Una vez más, diferentes parcelas del saber humano (antropología, psicología, paleontología, arquitectura, sociología, etc.) se entrocan y apoyan mutuamente para explicar este fenómeno que nos tiene subyugados desde siempre:  el ser humano y sus relaciones interpersonales.

    ¿Tienes 5 minutos más para leer algo relacionado? Pon un arqueólogo en tu empresa.

16 de abril de 2017

Confianza consciente

Mira lo que he encontrado en el desván: Espero que te guste :-)

Confía. No estoy hablando de "ir con el lirio en la mano", sino de confíar.  Si voy con el lirio en la mano estoy adoptando un comportamiento pasivo, iluso e inútil, incluso improcedente.  Fiarme de todo el mundo en todo lugar y en todo momento no parece muy inteligente, además de que quedo a merced de otras personas.

Estoy hablando de confiar como el gato de la fotografía:  tiene tanta confianza en su compañero perro que se permite dormir relajadamente sobre él.  

Si habéis tenido la suerte de contemplar alguna vez una escena así sabéis de qué estoy hablando:  el gato ha pasado horas y horas, días y días, estudiando todos los comportamientos del perro y después ha ido acercándose paulatinamente, milímetro a milímetro, hasta constatar que el perro no tenía ninguna intención de hacerle daño, antes al contrario.

Nosotros no somos gatos que tengamos que estudiar la situación con tanto detenimiento, pero sí "examinamos" a las personas que nos rodean con más o menos interés para llegar a nuestras conclusiones respecto a qué tipo de relación nos conviene establecer. La ventaja que tenemos respecto a los gatos es que nuestro cerebro más evolucionado (dicen) nos permite obtener mucha más información en menos tiempo y así no tardamos tanto en tomar una decisión.

Con más o menos tiempo, con más o menos precauciones, lo importante es que llega un momento en que conocemos al interlocutor lo suficiente como para arriesgarnos a situarnos ante él de forma inerme:  si quisiera, podría hacernos daño.  Ésta es la postura de confianza:  sé que podría dañarme, y sé que no lo hará. Cuando llego a esta conclusión me relajo, me muestro tal cual soy y estoy así en condiciones de establecer una relación cálida y próxima como los animales de la fotografía.

¿Y siempre tenemos que seguir este procedimiento ante una persona desconocida?  Afortunadamente no somos gatos:  no necesitamos comprobar el supuesto ante cada nuevo interlocutor.  Podemos hacer extrapolaciones e hipótesis, que luego comprobamos en la práctica.  Cuando tenemos éxito en un porcentaje elevado, la hipótesis pasa a creencia y nos dejamos llevar por ella.

Mis ensayos y errores me llevaron a una hipótesis ahora convertida en creencia:  las personas son "buena gente".  Siempre me puedo encontrar con una persona repleta de aviesas intenciones, como un gato puede encontrarse con un perro feroz;  pero el porcentaje de éxitos que me ha proporcionado esta postura me ha convencido de que merece la pena asumir ese pequeño riesgo:  lo que obtengo si acierto (casi seguro) es mucho más importante que lo que puedo perder si me equivoco.  Y muchísimos aciertos pesan infinitamente más que unos pocos errores.

Si el gato pudiera hacerse estas reflexiones seguro que acortaría el período de acercamiento:  estar calentito, cómodo, relajado y feliz merece la pena.

Exactamente igual que yo estoy con muchas de las personas de mi entorno.  Sé que podrían hacerme daño, y sé que no lo harán.  Confío.  Confía.

Obviamente, hay personas que lo dicen mejor que yo.  Por ejemplo, Rachel Botsman, coautora de "Lo que es mío es tuyo" y fundadora de Collaborative Consumption, conferenciante habitual de TED y distinguida por Time como autora de una de las 10 ideas que pueden cambiar el mundo, se centra en la confianza como nueva moneda de cuño y en la reputación como capital.

 Y de una forma más poética:   Mira qué video sobre Little, la Ardilla Despierta, colgado por Karen Álvarez:

video



Y finalmente una hipérbole para sonreir:


 

14 de abril de 2017

Leonardo da Vinci y los abreviadores

Leonardo,  precursor de la percepción cualitativa y holística que resulta esencial para comprender la complejidad y la belleza del mundo, consideraba que la complejidad de la naturaleza no podía reducirse a cifras y análisis mecánicos.

Reproduzco aquí un fragmento sobre Leonardo que publiqué en el artículo ¿Es así la empresa en la que trabajas? (y IV):

 En el siglo XV, Leonardo Da Vinci, el primer científico moderno, ya partía de una visión sistémica de la vida cuando decía que todo está interconectado y que lo importante no es la materia sino las relaciones. Y estaba tan convencido  que llamaba "abreviadores" a quienes dividen el mundo en partes o en bloques, a los reduccionistas de su tiempo.

Me gusta especialmente una reflexión suya en la que compara la Tierra con el cuerpo humano: el agua es la sangre, la carne es la tierra, los huesos son los estratos de las rocas, y hasta la subida y la bajada de las mareas se corresponde con el pulso del corazón.



En el siglo XXI, el enamorado de Da Vinci Fritjof Capra, - investigador y autor en el campo de la física de las partículas y la teoría sistémica -  dice de él que su auténtico valor está precisamente en apreciar el mundo como un ser vivo, y no como una máquina, y que la sabiduría está en la naturaleza.

Capra une sus propios y ricos conocimientos a los de Da Vinci y nos dice que hemos pasado de ver el mundo como una máquina a verlo como una compleja red;  no hay sustancia material ni bloques sólidos, esos son conceptos newtonianos.  Lo que tenemos es una red de relaciones entre procesos,  una interacción fundamental que ocurre constantemente a todos los niveles, hasta en los más elementales. (Una interesante entrevista a Capra aquí)


Traigo a colación estas ideas porque en la población de Sant Cugat del Vallés  se está talando el bosque de Volpelleres, situado en el casco urbano, para emplazar un instituto llamado - oh ironía - "Leonardo da Vinci".   En honor a la verdad, el instituto se elevará en la linde del bosque, no en su interior.  Pero para edificarlo y para dotarlo también de otros equipamientos, el ayuntamiento ha decidido talar numerosos árboles en esta primera fase. (Hay planificadas fases sucesivas con más equipamientos urbanos para los que necesariamente habrán de talar unos 10.000 m2  más de bosque).

A mayor abundamiento, este bosque está muy próximo a una autopista por la que los coches que
circulan generan tanto CO2 que el ayuntamiento ha solicitado se modere la velocidad del tránsito. De hecho, se ha instalado un ordenador que mide los niveles de contaminación a 200 metros del bosque talado.  Como dice Carlos Sánchez Pereyra, "I love my Smartcity".  Pura coherencia.

Ante las quejas de numerosos vecinos que tienen claro el papel crucial del bosque como ecosistema, la alcaldesa  Mercè Conesa ha respondido textualmente que "ya tenemos muchos árboles".


 La alcaldesa y su concejo dicen que se reparará el estropicio plantando otros árboles en otros lugares. Es algo tan sencillo como mover piedras, las quito de un lugar y las traslado a otro.  Como dice Marta Tafallalos seres vivos no se acaban en el límite de su cuerpo, sino que su identidad se desarrolla en complejas redes de interrelaciones.  Muy en línea con los descubrimientos del doctor en Biofísica Stefano Mancuso.

 Esta idea de que los árboles son "cosas" para utilizar según convenga hace tiempo que resulta evidente en el modelo de  gestión de este ayuntamiento, puedes ver también La doble cara de una ciudad inteligente ,  y  hay otros destrozos recientes en diversas vías urbanas.

Por favor, firma la petición de parar este desastre en  Change.org   . No importa si vives en Sant Cugat del Vallés, en Buenos Aires, en Ushuaia o en Tromsø, estamos hablando de salvar un ecosistema;  ya sabes, si matas una parte del sistema Tierra,  todo el sistema se resiente.  Seguro que entre todos podemos lograr que los abreviadores vayan ampliando su mirada hasta aceptar las evidencias científicas que se están trabajando en el siglo XXI. 

Desde la estela de Leonardo, todas las personas que queremos a la naturaleza agradecemos de antemano tu colaboración.


21 de marzo de 2017

Pon un arqueólogo en tu empresa

En esta sociedad tan interconectada, en la que cada vez es más necesario acudir a diversas disciplinas para comprender los fenómenos de todo género que estamos viviendo, vamos a echar un vistazo a una nueva reflexión sobre nuestra sociedad que puede ser perfectamente aplicable a lo que ocurre en el seno de una organización: 

Contra las elecciones: Cómo salvar la democracia, de David van Reybrouck, es  una reflexión novedosa, arriesgada y profunda que pone en duda la utilidad de las elecciones para asegurar la democracia.  Te dejo aquí una entrevista en Público (de ) y  otra en El País, (de Berna González Harbour), y te resultará muy fácil encontrar más información en las redes.

En esencia, plantea que el funcionamiento de un sistema democrático heredado del siglo XVIII no puede funcionar correctamente en el XXI.  En aquellos tiempos la información y la educación eran lentas, mientras que  ahora nos encontramos inmersos en un nuevo sistema democrático en el que -entre otras cosas - las redes sociales han ayudado a que información y educación sean rápidas, fáciles de conseguir y al alcance de casi toda la población.

En estas condiciones, los ciudadanos tienen acceso no solo a informarse y ponerse al día, sino a participar con su opinión en diferentes foros y a través de diferentes medios, independientemente del momento o lugar en que se encuentren.

van Reybrouck no solo está en contra del sistema de elecciones;  le molestan también los referendos porque considera que acostumbran a favorecer una votación emocional, y lo que hay que hacer es preguntar a la gente después de haberles dado tiempo y herramientas para pensar.

Atapuerca
Me gusta su postura.  Y me gusta que un arqueólogo haga este tipo de  reflexiones, porque  los arqueólogos están acostumbrados a trabajar con materiales milenarios, y por lo general eso les da una perspectiva temporal mucho más dilatada que la del resto de los profesionales.  Así que podemos pensar que este fenómeno lo está contemplando en toda su extensión, viendo cómo se ha ido desarrollando a lo largo de los años.

(Parece ser que no se ha desarrollado en absoluto y que estamos ante el típico fenómeno "más de lo mismo" que tanto  nos gusta a los humanos).

Por otro lado, todos hemos visto que cada vez es más frecuente que una organización solicite los servicios de profesionales de las más diversas disciplinas;  ya no es suficiente contar con los conocimientos de economistas, ingenieros, informáticos y otros que tradicionalmente trabajan para una organización.

Ante el incremento de la complejidad  en muchos de los ámbitos de nuestra sociedad, se hace preciso el concurso de conocimientos provenientes de la filosofía, la arquitectura, la neurología, la biología, la sociología, la pedagogía,la física, etc., etc., para abordar proyectos mediante equipos multidisciplinares que sean capaces de conseguir una visión expandida y llena de matices.  Hasta ahora parece ser la mejor forma de abarcar la realidad a gestionar.

Imagino que un arqueólogo que hable de democracia y de elecciones podría aportar una mirada distinta al modelo de comunicación implantado en una organización. De hecho existen multitud de organizaciones que se presentan diciendo que para ellas es capital mantener una comunicación óptima con todos sus partícipes, y utilizan para explicarlo términos como transparencia, respeto, escucha activa, diálogo...

No las estoy criticando.  De hecho, me parece muy bien que hagan eso, y ojalá cundiera el ejemplo de esas organizaciones que realmente lo hacen.

Con el apoyo de un arqueólogo como quien nos ocupa creo que se podría dar un paso más:  ya no se  trataría entonces de mejorar los canales o el estilo de la comunicación establecida entre la organización y sus partícipes:  más bien convendría replanteársela desde otro ángulo, haciendo un paralelismo con las votaciones en democracia.

Ahora, al igual que en la sociedad, los partícipes de una organización acceden al conocimiento y la educación de forma rápida y sencilla y están capacitados para hablar con la organización en pie de igualdad, por lo que los viejos planteamientos flaquearán cada vez con más frecuencia.

¿De verdad pueden seguir funcionando herramientas - al estilo de  las votaciones cada cuatro años - como una encuesta de clima, un focus group, una entrevista periódica, un ... en las que la organización diseña, implementa, recoge los datos, los interpreta y decide qué hacer?
    

Con las excepciones que queramos, las organizaciones están planteando la comunicación favoreciendo una votación emocional, puesto que raramente los votantes disponen de toda la información relevante y del tiempo necesario para analizarla y poder formarse criterio.

Para superar esa dificultad hay ya algunas organizaciones que están diseñando nuevas formas de hacer.  Buffer, por ejemplo, tiene un novedoso modelo de gestión basado en la confianza entre equipo, usuarios y clientes.  Buen comienzo.  Esperemos que esta y otras organizaciones con visión de futuro consulten con especialistas de diversas disciplinas para ir dibujando entre todos nuevas organizaciones más acordes con la sociedad del siglo XXI.