14 de noviembre de 2017

Las sillas de tu vida

Me gustan las sillas porque pueden representar de una forma muy visual cómo nos sentimos y qué hacemos al respecto. Así que, con tu permiso, voy a presentarte varios modelos de sillas y te digo qué me sugieren.  Aceptaré encantada tus reflexiones  :)

Vamos a ver diferentes situaciones que, con todas las reservas que queramos, podemos agrupar en tres bloques o fases. Convenimos también en que podemos cambiar de fase de forma sucesiva y también "a saltos", en función de las circunstancias de la vida, de mi capacidad de adaptación, del tipo de ayuda que encuentre cerca...

Y, para complicarlo aún más, en una determinada situación puedo utilizar una silla A y al mismo tiempo estar utilizando una silla B en otra situación simultánea.  Vivir no es sencillo, de acuerdo, pero ¡proporciona tantas alegrías! Con un poco de nuestra parte podemos conseguir una vida más placentera, en esencia se trata de saber combinar las sillas de la mejor forma posible en cada uno de los momentos que me vaya ofreciendo la vida.

Es como amueblar un comedor. Seguro que has visto comedores con un montón de sillas todas iguales, en perfecta formación, como un batallón de soldados del ejército chino. Y también habrás visto comedores con sillas de diferentes colores, formas y tamaños, ordenadas con diferentes criterios en diferentes ocasiones.  No sé cuál de los dos modelos es el mejor, así que ¿por qué no quedarnos con ambos?  El truco es poder disponer de muchas sillas diferentes y jugar con ellas de la forma más apropiada para cada circunstancia.  ¿Jugamos?

Vamos a hacer tres grupos o fases:

I. Fase de adaptación al medio, cuando hago esfuerzos por ser aceptada por los demás.
II. Fase de autoaceptación, cuando me voy conociendo, aceptando y desarrollando.
III. Fase de integración social, cuando disfruto de la convivencia y de las aportaciones mutuas.

I. Fase de adaptación al medio, cuando hago esfuerzos por ser aceptada por los demás

1. La tensión interior.  Chirico nos presenta una persona con ciertas características especiales: 

Giorgio de Chirico, La Espera
La cara no está definida, como ocurre cuando estamos en un episodio de tensión interior;  los rasgos se crispan o tensan hasta hacernos prácticamente irreconocibles, como si en esos momentos no fuéramos nosotros.

El ropaje refleja los movimientos convulsos que se producen en nuestro aparato digestivo:  contracciones estomacales, espasmos, piedras vesiculares o tantas otras manifestaciones psicosomáticas que nos dejan dolorido el cuerpo y el corazón.  En esta imagen el torso está excesivamente desarrollado respecto al resto del cuerpo, lo que refuerza la idea.

La silla no facilita las cosas:  a pesar de ser un modelo de silla aparentemente cómodo, es obvio que resulta pequeña para la persona que la ocupa, impidiéndole apoyar brazos y cabeza y ofreciendo así una imagen de absoluta tensión.

En conjunto, esta imagen - bien bautizada como La Espera - transmite una actitud reactiva - defensiva, a la espera de no se sabe qué acontecimientos que no se pueden eludir ni gestionar:  todo el cuerpo en tensión y acorralado por el mueble.

Todos tenemos momentos en que nos sentimos tensos como el personaje de Chirico.  Forma parte de la vida, y si esa  tensión la gestionamos adecuadamente es una fuente de energía que nos ayuda a conseguir metas, sentirnos capaces y abordar proyectos profesionales o personales dentro del marco de desarrollo que normalmente perseguimos para ser cada día un poco mejores.

Lo importante en estos momentos es percatarse de que la tensión está ahí y que nos permitamos abordarla para intentar comprender sus motivos y así poder observar esa realidad hiriente desde otro ángulo menos lesivo para nosotros:  en realidad, la  realidad no existe, es "nuestra" realidad en cada momento.  Poder contemplarla desdramatizada es muy positivo para nuestros intereses:  mantiene vivas nuestras energías pero minimizamos los daños colaterales de malestar físico y psíquico.


2. Los buenos modales. Esta mocita, al contrario, está sentada en una silla adecuada para su talla, y
Renoir, Mlle Romaine Lascaux
se mantiene erguida, sin apoyarse en el respaldo, mirando al frente con expresión cortés  y con todo el cuerpo colocado de acuerdo con las pautas de la buena educación de la época. 


No sabemos cuánto tiempo podría la joven  mantener esta postura, porque comporta un alto grado de aceptación de normas externas, control corporal y control de los sentimientos para que no afloren (demasiado) al rostro.

Todos adoptamos en algún momento esta postura, porque todos hemos de acatar en algún momento las normas sociales, los códigos de comportamiento de la empresa en la que trabajamos, el código deontológico de nuestra profesión, los acuerdos de la comunidad de vecinos, las pautas no escritas de nuestro entorno de amigos, etc.  Somos animales sociales y por lo tanto asumimos que hemos de vivir dentro de un conjunto de reglas que aseguren una convivencia llevadera.

Eso está bien, porque una vida en soledad  forzosa es muy triste y frustrante.  Lo importante cuando utilicemos esta silla es que seamos conscientes de que lo estamos haciendo:  aceptar las normas que nos vienen del exterior no debe constreñir nuestra capacidad de discernimiento ni de libertad.  Cuando Jean Paul Sarte nos dice que su libertad termina donde empieza la de los demás no nos exhorta a ceder siempre ante los demás, sino a estudiar dónde está la linde entre el yo y el los otros para poder negociar acuerdos de beneficio mutuo.  De forma que así podremos saber cuándo y cuánto tiempo tendremos que asumir libremente una postura estándar y cuándo y cómo podremos diseñar nuevos cauces de comunicación que nos abran a otras realidades más enriquecedoras para nosotros y para los demás.

3. La multitarea.  Es curioso que Ocampo nos cite la silla de La Gioconda
Octavio Ocampo, La Silla de La Gioconda
cuando es un elemento que apenas se vislumbra en la composición, ¿no crees?  En cambio, vemos multitud de seres que dan forma a la dama y también otros varios que la rodean conformando un entorno inquietante.  Apenas un trocito del respaldo de la silla, desbordado por un cúmulo de seres vivos que prácticamente la anulan. 


La famosa sonrisa queda empequeñecida por la cantidad de elementos extraños que han tomado carta de naturaleza, como nos pasa en las ocasiones en que elementos externos tienen tanta preponderancia en nuestro día a día que llegan a conformar un remedo de nosotros mismos:  urgencias domésticas,  anhelos de nuestros hijos, expectativas de nuestra pareja, multitud de objetivos profesionales, presión diaria en el puesto de trabajo, desvelo por mantener el cuerpo y la apariencia física de acuerdo con lo que se espera de una persona de nuestro estatus, responsabilidades diversas y simultáneas que tenemos que atender todas a la vez consiguiendo todos los objetivos para ayer.

Seguimos con la sonrisa estereotipada, pero nos estamos convirtiendo en una mezcolanza de cosas extrañas que nos desgarra por dentro, nos otorga una apariencia rara y poco creíble... mientras nos sentimos desfallecer sin tener un apoyo tranquilizador:  apenas un trocito del respaldo de la silla, totalmente insuficiente.  Agotados y desvalidos.

Hacer muchas cosas a la vez no es malo per se, siempre que podamos controlar el proceso y tengamos el apoyo suficiente para poder decidir qué entra en nuestra vida y qué no.  Conseguir ese control no es tarea fácil, pero el mero hecho de planteárselo es ya el primer paso para conseguir el éxito. ¿De verdad necesito un gato en el escote, o tengo suficiente con una bufandita normalita? ¿Qué ocurriría si me busco una buena silla que me permita acomodarme para poder hacer frente a esos inquietantes seres que me acechan por la espalda?  ¿Qué recursos tengo para gestionar las presiones de familiares, amigos, colegas, clientes, etc., y poder llegar a un statu quo que  me resulte satisfactorio sin tener que recomponerme en múltiples trocitos de cosas extrañas?
 

 II. Fase de autoaceptación, cuando me voy conociendo, aceptando y desarrollando


4. La reflexión.  Esta silla es diferente de las anteriores: tiene una altura apropiada, ofrece apoyabrazos cómodos, incorpora un cojín mullido y una cálida mantita en el respaldo para acoger  y acariciar al ocupante...
Iman Maleki, Mujer Sentada con Libro

Esta mujer puede reposar con sosiego "arropada" por el mueble.  Eso le permite despreocuparse de los problemas cotidianos y dedicarse un rato para  pensar, recordar, memorizar, soñar... toda una serie de actividades que insuflan energía y refuerzan las ganas de vivir.


Es posible también que esté aprendiendo, proceso simbolizado por el libro: el aprendizaje necesita de momentos de reflexión e interiorización de los inputs recibidos por múltiples vías.

Los pies descalzos también nos indican que la silla está situada en el lugar adecuado:  no hay piedras, cristales, desniveles, frío pavimento ni ningún otro elemento que pudiera perturbar este instante de quietud.  Una silla apropiada en el lugar apropiado.

Cuando somos capaces de organizarnos un rinconcito así, literal o metafórico, hemos dado un gran paso en pos de nuestro bienestar: cuidar el cuerpo y la mente, permitirnos momentos de estar con nosotros mismos, estimulando el diálogo interno, nos ayuda a enriquecer nuestro bagaje para tener más fuerza y más optimismo frente a las dificultades que nos esperan ahí fuera.  Cada vez tenemos más confianza en nosotros mismos, y eso es una fuente inagotable de bienestar.

 5.  La relajación.   Una cómoda silla tapizada de terciopelo, con respaldo lo bastante alto como para apoyar la cabeza, capaz de acoger sin problemas el cuerpo de la muchacha que reposa plácidamente con un animalillo en el halda.  Su  tono cálido y forma envolvente invitan a dejarse llevar por el dolce far niente; la postura relajada del gato concuerda con los ojos cerrados de la chica y con su falta de preocupaciones, incluso respecto a la corrección de la vestimenta.  No sé cuál de las dos criaturas está ronroneando más a gusto :-)

Renoir, Sleeping Girl with a Cat
Cuando disponemos de un asiento así de confortable nos podemos permitir esa relajación tan satisfactoria y tan positiva para la salud física y psíquica.

Un asiento así no se puede conseguir a las primeras de cambio como la raquítica silla de Chirico o la casi inexistente de Ocampo:  ésta presenta la madera trabajada con esmero, cincelada y barnizada, además del costoso recubrimiento.  Simboliza todos los esfuerzos que he hecho hasta ahora en mi vida y todas las aportaciones que he recibido y podido incorporar, hasta llegar a un punto en que me  veo adecuadamente soportada que puedo permitirme parar, reponer fuerzas y sentirme descansada para continuar con la vida.

Ahora es el momento de introducir en mi agenda tiempo de calidad para mí: acudir periódicamente al gimnasio, hacer la siesta,  meditar, oxigenarme en un paseo por el parque... Cualquier actividad (o no-actividad) que me resulte grata, a mi medida y - sobre todo - reconstituyente.  No importa qué hagan las personas de mi entorno , tengo determinación suficiente para elegir mi propia forma de relajarme y recargar las pilas.

6. El aprendizaje activo. Como ya gestiono adecuadamente mis reflexiones y mis descansos, tengo coraje y fuerzas suficientes para
Florence Fuller, Inseparables
planificar mi aprendizaje:  no cualquier cosa que los demás deseen que aprenda, sino aquéllo que realmente me enriquezca a título personal y / o profesional, algo que he decidido aprender porque realmente me interesa.


Esta muchacha está arrellanada en una cómoda butaca, al amor de la lumbre, en una postura informal que le permite abstraerse del entorno y centrar toda su atención en el texto que le interesa. Ha conseguido un entorno estimulante qué hará atractivo el aprendizaje.

El libro puede trocarse, naturalmente, por una tableta, una videoconferencia, un audio, un coloquio con profesionales cualificados... porque lo importante aquí no es la herramienta utilizada, sino cómo esta persona ha trabajado su entorno y su predisposición para aprehender todo lo que le interesa en ese momento.  Está también generando una rutina positiva que le facilitará seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida, que es una de las condiciones para ser un poco más feliz y poder establecer mejores relaciones con los demás.

III. Fase de integración social, cuando disfruto de la convivencia y de las aportaciones mutuas

7. La integración social.  Cuando he conseguido alcanzar niveles aceptables de autocontrol,
Daniel Ridgway, Sewing Circle
automotivación  y autocompromiso de mejora estoy en una posición óptima para compartir con los demás.


 Estas costureras disponen de una silla estándar, pero han incorporado un escabel que facilita el descanso de la columna vertebral y mejora el rendimiento en el trabajo. Están cosiendo y charlando, seguramente intercambiando conocimientos sobre posibles formas de embellecer la vainica y otras artes del oficio.  Se las ve distendidas, trabajando en un entorno natural que han elegido cuidadosamente para que les permita, a la vez, disfrutar de la naturaleza, colocar sus asientos y disponerlos en círculo para poder verse unas a otras y así facilitar el coloquio.

Cuando tengo una silla tan apropiada como ésta puedo integrarme en el círculo: un equipo de personas que aportan lo mejor de sí para obtener óptimos resultados individuales y grupales.  Y, de paso, la grata sensación de formar parte de una comunidad de iguales con la que me identifico, me fortalezco y me facilita más herramientas para proseguir por mi camino de la mejora continua.

 8. La versatilidad  Esta silla no tiene autor conocido (o no he sabido encontrarlo), pero me gusta mucho para explicar mi idea de versatilidad:

Silla de CD's vista en www.decorablog.com

Un conjunto de elementos atípicos para fabricar una silla (en este caso, discos compactos), cuya combinación me permite diseñar  la altura deseada, más o menos asiento, más o menos respaldo, añadir diferentes cojines o elementos de confort / decoración, ... y que puedo reconvertir en cualquier otro mueble con poco esfuerzo.

De modo que ahora puedo combinar mis  puntos fuertes a medida que se vayan presentando diferentes situaciones;  es más, puedo provocar  a priori que las situaciones sean más gratas o más gestionables para mí, porque tengo la posibilidad de transformar la realidad que estoy viviendo en ese momento: puedo cambiar el enfoque del trabajo que estoy realizando, el tipo de relación que habitualmente mantengo con mis colegas, amigos, familia, etc.;  puedo anticiparme a mi futuro próximo fabricándome el mueble más adecuado para mantenerme alerta, descansar un rato, dormir plácidamente... y así estar preparada para la próxima realidad que me toque vivir...

...y, finalmente, utilizar esta silla o los elementos que la componen me permite transitar cómodamente de una a otra silla de mi colección.  Así que elijo tener toda esta colección de sillas en lugar de un típico conjunto de sillas iguales, como un batallón de soldados del ejército chino :-)

¿Con qué sillas te gustaría amueblar tu casa?

24 de octubre de 2017

Moral, generosidad y ciudadanía

Ahora que el siglo XXI ya ha recorrido su primer trecho, cada vez se habla más de moral y de ética, afortunadamente.  Parece que comenzamos a remontar esos últimos años de depredación, sálvense quien pueda y homo homini lupus. (Aunque obviamente todavía se observan coletazos).

En este artículo te traigo los regalos de tres hombres sabios, porque cada uno desde su propio enfoque nos hacen reflexionar sobre cómo posicionarse en esta nueva sociedad que cambia a un ritmo trepidante.

José Saramago nos hace recapacitar sobre los problemas que representa el egoísmo, sobre todo en una sociedad en la que cada vez es más difícil vivir aislado de los demás.


Bauman se centra en lo difícil que resulta ser coherente cuando hemos decidido hacer el bien, y la lucha interna que supone la coherencia. Ay, qué difícil y qué ganas a veces de tirar la toalla...



Y aquí está Shubert, para ponernos de relieve que estos esfuerzos de mejora tienen su recompensa:  las personas que obran bien conforman una ciudadanía respetuosa y capaz de avanzar respetando los intereses legítimos de todos los partícipes.


Así que el hilo conductor entre pensamientos aparentemente dispersos creo que está en la evolución que hace (o puede hacer) una persona que comienza a "mirarse por dentro":


  1. (Definida por Saramago): Persona que se centra en la consecución de objetivos personales relacionados con la sociedad consumista:  desea los últimos avances tecnológicos, la mayor retribución posible, notoriedad en las redes sociales...  está muy atenta a todas las oportunidades que puede ofrecerle el sistema,  y se le va la vida corriendo detrás de tantos señuelos.  Si no hace otra cosa, es probable que alcance la madurez cronológica sin nadie a su alrededor, con multitud de anhelos escondidos y quizás con varias dolencias psicosomáticas.
  2. (Definida por Bauman): Se centra en su bienestar íntimo, relacionado con la ética y con la coherencia entre lo que cree, piensa y hace.  Necesita luchar consigo y eso supone dudar, sopesar, balancear y medir sus comportamientos, porque cuando ha decidido que debe comportarse de una determinada manera está asumiendo que  recibirá burlas, presiones, marginación o cualquier otro modo de aislamiento en su entorno habitual.  Al menos al principio.  Como decía Gandhi, Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas".  Todo un proceso largo y difícil de asumir.
  3. (Definida por Shubert): Cuando alcanza un nivel medio - alto de coherencia, la persona puede mirar alrededor y encontrar otras personas en situación semejante: entonces se generan sinergias y alianzas en las que cada una pone lo mejor de sí y eso genera un círculo virtuoso que va provocando pequeños cambios sociales hasta conseguir  entre todos una sociedad mejor.  También es un proceso largo, pero resulta tan gratificante que es muy díficil dar marcha atrás.

Sería estupendo que muchas personas hiciéramos este tipo de reflexiones a menudo para solventar tantos problemas sociales como tenemos y dejar nuestro granito de arena para hacer un mundo mejor, ¿nos ponemos a ello?

10 de octubre de 2017

Javier Gomá, Filosofía, Ética y Empresa

Una vez más, Rosa de Diego (@Llibrepixels) ha tenido la gentileza de invitarme a su programa Llibres, pixels i valors (Libros, pixels y valores) en radio4 RNE  para hablar sobre el genial filósofo Javier Gomà (@JavierGomaL) y sobre algunos de mis últimos artículos.

Aquí tienes la charla, espero que la disfrutes:

  
 Una pequeña aproximación a Javier Gomá:


Aquí está el enlace a este artículo.  Te recomiendo también que visites su canal  de YouTube para conocerle un poco mejor.  Seguro que comprarás como mínimo uno de sus libros

Rosa enlazó alguna de las ideas de Javier Gomá con alguno de mis artículos, como podrás escuchar en el audio.  Por si deseas echar un vistazo, los artículos que comentamos son:

Empresas que fomentan el apego:  un paralelismo entre los logros que ha conseguido el psiquiatra  Diego Figuera (@diegofigueraal) en su forma de tratar a los enfermos y lo que ocurre en las empresas cuando incorporan a nuevos empleados.

Me gusta el paralelismo porque, en el fondo, en ambos casos se está hablando de relaciones respetuosas con las personas, sus necesidades y sus aportaciones.

¿Qué escalera ofreces a tu equipo? , una reflexión sobre la
responsabilidad que tiene el líder respecto al desarrollo personal y profesional de las personas de su equipo.  En la charla no sé si he conseguido explicar bien el sustrato del planteamiento porque lógicamente no pueden contemplarse las imágenes de las que hablamos.  En el artículo que te he dejado aquí sí :)

En esencia estamos hablando de la necesidad de que las personas que tienen autoridad para modificar los comportamientos de otras permitan que éstas puedan crecer y asumir tantas responsabilidades como sean capaces.

Ambos artículos están, a su vez, relacionados con el titulado Compromiso = 3R en el que esbozo mi tan querida idea de los marcos de relación.

Si quieres unirte al coloquio que hoy te presento estaré muy contenta.  Te escucho :)

26 de septiembre de 2017

Empresas que fomentan el apego

Diego Figuera, @diegofigueraal, es un premiado psiquiatra que en unas pocas frases explica magistralmente la importancia del apego en la vida de las personas.  No he podido por menos que ir leyendo, aprobando y haciendo un paralelismo con lo que ocurre en una empresa (no sanitaria), así que voy a ir entresacando algunos párrafos de la entrevista que le ha hecho Elvira Lindo (@ElviraLindo):


Diego Figuera: Apegos http://bit.ly/2wRbFd6

  1. Apego es un término que acuñó el psicoanalista John Bowlby al analizar las carencias de los niños huérfanos de la II Guerra Mundial;  se dio cuenta de que necesitamos figuras que nos cuiden para tener seguridad.  Es algo que nos viene de la evolución, porque apego tienen también los animales.

    En el mundo de la empresa se presenta un paralelismo perfecto:  cuando una persona ingresa en la empresa se encuentra tan desvalida como un niño huérfano, porque desconoce las pautas de comportamiento adecuadas y tampoco sabe cuáles son las referencias que han de servirle de orientación. Por eso es tan importante que el Ecosistema Interno le proporcione una figura - guía que le acompañe en el proceso de interiorización de los valores corporativos y los correspondientes comportamientos a desarrollar en el desempeño de sus responsabilidades. 


  2. Un apego seguro se suele considerar terminado al año y medio. Por eso se considera hoy tan importante un permiso de maternidad y paternidad como mínimo de un año.

    El tutor / mentor es, mucho más allá del manual de bienvenida, la figura que le va a ayudar a
    desarrollar el apego necesario para integrarse adecuadamente en la empresa.

    Adecuadamente para la empresa y para la persona que está en el proceso de integración, lo que implica la gestión de tantas variables que resulta recomendable un acompañamiento de un año aproximadamente. (Depende, desde luego, del perfil de la persona, de la complejidad de las responsabilidades a asumir, de la cultura organizativa... pero en cualquier caso exige un acompañamiento más o menos dilatado en el tiempo para garantizar el éxito).

    Figuera señala la importancia de los permisos de maternidad y paternidad, y casualmente es otra vez un paralelismo perfecto con el mundo de las organizaciones: el proceso de maduración del bebé en el ámbito familiar y el recién llegado en la organización corren parejos en cuanto a complejidad y necesidades de atención, cariño, guía, recompensas emocionales y pautas de comportamiento.

  3. El apego seguro nos hace resilientes. y promueve la autonomía personal.

    En el mundo de la empresa ocurre exactamente lo mismo:  cuando una persona ha conseguido integrarse mediante la aplicación continuada de la fórmula Compromiso = 3R, tiene fuerzas y ánimos suficientes como para plantearse nuevos retos, de forma que se establecen lazos afectivos que promueven el desarrollo vital y profesional de la persona en el marco de la organización.  De esta forma pueden ambas ir desarrollándose en una armonía que trasciende a los demás empleados, los clientes y en general a los partícipes de la organización.  Una buena alianza estratégica de apoyo y beneficio mutuo.

    Es interesante destacar que cuando una empresa promueve que sus empleados sean autónomos y resilientes está al mismo tiempo incidiendo en que la sociedad sea un poco mejor, porque una persona utiliza sus capacidades y habilidades en todos los ámbitos en que se mueve (familia, amistades, etc.) independientemente del lugar en el que haya puesto en marcha su plan de desarrollo vital.

  4. El apego inseguro favorece el trastorno mental y te enseña a fiarte solo de ti mismo, a pensar que vives en un mundo hostil y mostrar afecto es de blandos.

    También en las empresas se presenta este fenómeno con cierta frecuencia:  cuando la persona no ha tenido oportunidad de integrarse "de verdad" no puede armar adecuadamente su
    marco de relación:  le fallan datos primordiales como quién es quién, de quién se puede fiar, a quién puede acudir, con quién tiene que negociar, etc., y ello le provoca un estado de inquietud permanente que eleva los niveles de estrés y pone a la persona en guardia permanente.

    En estas circunstancias es muy difícil medir el tipo e intensidad de las respuestas a ofrecer, y generalmente, a modo de autodefensa, vemos comportamientos agresivos de diversa índole, independientemente del perfil del interlocutor y del tipo de relación que dicho interlocutor desee establecer.

    Un inconveniente añadido es que este tipo de relaciones indeseadas se propagan como la pólvora, y antes de que nos percatemos muchas de las personas de la empresa habrán adoptado este modelo de relación.  No hay que decir, lógicamente, que conviene mucho anticiparse a esta situación propiciando marcos de relación en los que se implante el respeto mutuo.

  5. El apego desorganizado, el más tóxico, se caracteriza por malos tratos, abusos, violencia física y favorece la psicopatía, niños que torturan al gato y maltratan a otros niños.

    En una empresa es muy difícil - afortunadamente - encontrar casos de maltrato físico, pero en cambio no resulta raro que se den casos de maltrato psicológico.  Los últimos estudios dicen que el 15% de los trabajadores españoles sufren acoso laboral.  (Puedes ver un video sobre acoso laboral aquí).

  6. Los pacientes reivindican que no están enfermos sino que tienen síntomas, porque en la vida lo importante es la funcionalidad: si funcionas, no eres un enfermo.

    Si funcionas, no eres un enfermo.  Muy buen mensaje, perfectamente aplicable al mundo de la empresa.  Por lo general, en una empresa se considera que el empleado tiene que ajustarse a unas normas determinadas fuera de las cuales se le puede apercibir, sancionar o despedir. 

    Por supuesto que las normas deben existir, pero no en forma de "cemento armado" que coarte cualquier iniciativa, sino en forma de "plastilina porosa" que permita que el empleado tenga oportunidades de moverse con cierta libertad para así poder conseguir mejor los objetivos. 

    Y eso incluye permitirle que evidencie "ciertos síntomas" como rasgos de personalidad poco habituales en ese contexto,  formas diferentes de buscar la información necesaria, enfoques creativos a las dificultades que se presenten, organización del trabajo de forma no acostumbrada...

  7. El modelo de psiquiatría en España ha sido el de "cállese y yo le voy a decir lo que tiene que hacer".  Ya no, nuestro trabajo es artesano, cada historia nos lleva a adaptarnos al paciente.

    "Cállese que le voy a decir lo que tiene que hacer" es el paralelismo perfecto con la manida frase escuchada tantas veces en las organizaciones "Limítese a hacerlo como le digo, aquí quien piensa soy yo" o similares.

    Afortunadamente estas posturas son cada vez más infrecuentes, pero a pesar de todo todavía nos encontramos con más de un jefe que gusta de controlar todos los detalles. Seguro que conoces a alguno que convoca reuniones para la mejora, permite que todo el mundo diga lo que considere oportuno y después él sigue haciendo como si la reunión no se hubiese celebrado. (Y después se queja de que en su departamento no se innova lo suficiente).  Si no les deja pensar, ¿cómo quiere innovar?

  8. El psiquiatra debe ser alguien con más intereses, de la filosofía, de la psicología, de la etología, de la neurociencia.

    Una empresa u organización que se limita a contar con las aportaciones de las disciplinas "de toda la vida" tiene los días contados.

    Incluso es cada vez más frecuente que se contraten personas formadas en filosofía u otras disciplinas "blandas" porque su manera de enfrentarse a la vida puede enriquecer mucho el posicionamiento corporativo (puede, por ejemplo, mejorar la definición de la visión y los valores, impulsar la ética corporativa, fomentar la cooperación interorganizacional...).

    La Etología y la Neurociencia se están aplicando cada vez más a menudo en organizaciones avanzadas, especialmente en lo relativo a las relaciones con el cliente. En Pon un arqueólogo en tu empresa  ya hacíamos mención a este nuevo enfoque que no ha hecho más que empezar.  También hemos visto  restaurantes que contratan agricultores para disponer del mejor género en cada momento, organizaciones sanitarias que incorporan expertos en medio ambiente, agregadores de talento que incorporan los perfiles necesarios para un proyecto determinado...

  9. Este enfoque ha conseguido, por paciente y año, disminuir los ingresos  [en el centro sanitario], el consumo de fármacos, las bajas laborales son mínimas,  no ha habido agresiones ni recaídas.

    En resumen, ha mejorado en un montón de ratios.  Lo mismo ocurre en el mundo de las organizaciones: cuando las personas son tratadas con respeto, la empresa funciona mejor y, por lo tanto, consigue mejores resultados.  No solo económicos, que también, pero generalmente los buenos resultados económicos suelen ser una consecuencia de las buenas prácticas en la gestión del Ecosistema Interno.

  10. Al final sale más barato y es más eficiente. 

    Sí, más barato y eficiente, pero también más respetuoso con las personas que forman parte de la empresa, con el entorno en el que hace negocio y con el medio ambiente del que directa o indirectamente depende el éxito de su quehacer.

    Porque si enfocamos la actividad corporativa con el famoso "siempre se ha hecho así" está asegurado el fracaso:  los empleados se desvinculan (física o emocionalmente), la sociedad rechaza las propuestas de la empresa, el medio ambiente se resiente... y el modelo se agota de la misma forma que se ha agotado el modelo de tratamiento sanitario que etiquetaba a las personas como "locas" o "cuerdas".  Demasiado fácil y pretencioso.  Igual que en la empresa.

7 de septiembre de 2017

¿Qué escalera ofreces a tu equipo?

Doy por supuesto que cuando te colocas la gorra de jefe haces las cosas lo mejor que sabes y puedes.  Y precisamente por eso lees artículos como éste, que pueden ayudarte a pensar.  En esta ocasión vamos a hablar de escaleras, de las escaleras que ofreces a las personas de tu equipo.

Como tienes claro que una de tus principales responsabilidades es que tu equipo alcance los objetivos, pones de tu parte todo lo que puedes para que el equipo progrese en el proceso de consecución de objetivos, así que tú le ofreces las herramientas que consideras más adecuadas.

Vamos a analizar alguna. En esencia, una escalera representa todo lo que tú pones al alcance del equipo para que éste sea capaz de conseguir los objetivos consensuados. Así que vamos a echar un vistazo a diferentes tipos de escaleras que puedes ofrecerles:

Imagen de Raül Tarragó (@r.tarrago)
 Escalera tipo 1, de bajada.  Esta preciosa imagen simboliza una herramienta imprescindible para hacer bien las cosas: bajar de vez en cuando hacia las profundidades (el pasado, lo que hicimos ayer o el año pasado) para ver qué cosas se hicieron bien, qué cosas se harían mejor ahora con lo que ahora sabemos, qué podemos aprender de eso para nuestros futuros proyectos...

Puede dar un poco de pereza porque a todos nos cuesta abandonar la luz exterior que nos envuelve y anima para adentrarnos en una luz opaca que cansa la vista, obliga a hacer esfuerzos de concentración, no estimula la creatividad, no predispone al movimiento...

Podemos ponérselo fácil al equipo dotando al recinto de escaleras mecánicas: procedimientos de revisión, auditorías internas, grupos de mejora... de esta forma el esfuerzo para bajar será menor, aunque podamos correr el riesgo de que el descenso se convierta precisamente en "mecánico": algo que se hace porque tiene que hacerse pero sin la predisposición adecuada para  obtener provecho. 
    
 Escalera tipo 2, de subida.  Esta  escalera de piedra puede simbolizar la definición de los  objetivos y su concatenación: primero A, después B, luego C... todo escrupulosamente pensado y armado sólidamente, como la piedra, para subir y subir hasta llegar al infinito.  Realmente no se ve el final, porque lo importante es el proceso:  vender más, fabricar más, crecer más...

Imagen: Pixabay
 Esta herramienta puede resultar cómoda en cierta medida porque no obliga a pensar qué se tiene que conseguir a continuación: simplemente, subir un escalón.  Incluso podría facilitar la consecución de los objetivos... siempre que no se mire por la barandilla: el vacío circundante puede causar vértigo. ¿Qué hago yo aquí? ¿Para qué subir y subir, hasta dónde habré de subir? ¿Para qué? ¿Qué me ocurriría si me cayera por la barandilla? ¿Y si alguien me empujara para que subiera aún más deprisa? ¿Qué hay al final de la escalera? Etc.

Si las personas del equipo comienzan a hacerse este tipo de preguntas es probable que mi preciosa y carísima escalera de piedra no sea tan útil como esperaba, o al menos no tan útil a largo plazo.

Imagen: Pixabay
Escalera tipo 3, de subida. Con la escalera tipo 2 puede que una persona del equipo se precipite al vacío (se desvincule emocional o físicamente del proyecto), o que hayas intuido esa posibilidad.  Así que podrías decidir ofrecerles una escalera de subida tipo 3: también es de piedra, sólida, bien construida y cara.  Pero ahora ofrece más atractivos:  los peldaños son más amigables,  (no cuesta tanto conseguir cada uno de los objetivos) se puede contemplar el entorno sin vértigo (al menos se comprende en qué contexto se está trabajando), la vegetación ayuda a descansar la vista, a insuflar aire a los pulmones y ánimo al espíritu (explicaciones, incentivos, ayudas puntuales)... aparentemente tiene muchas ventajas respecto a la escalera tipo  2.   Y ambas tienen una cosa en común:  no se vislumbra dónde terminan.  Así que podemos enfrentarnos a dos preguntas recurrentes: ¿Hasta dónde tendré que subir? ¿Y para qué?  Ahora subirán más cómodamente y con menos resistencia... pero no sabemos cuándo decidirán detenerse o bajar.

Escalera tipo 4, con recursos.  Esta escalera es sorprendente:  parece que nos lleva a una pared sin
Composición Edita Olaizola + Pixabay
salida, pero en realidad se trata de una escalera con pocos y originales peldaños (fáciles de subir, que favorecen la creatividad, divertidos, originales) que conducen a un tesoro:  las llaves colgadas de la pared y custodiadas por una fina capa de hielo  simbolizan el cúmulo de recursos al alcance del equipo siempre que acepten subir por la creatividad y realizar un pequeño esfuerzo para liberar del hielo a la llave necesaria en cada momento.

Recursos a su alcance, sí, pero disponibles solo si se acepta trabajar desde la alegría, la innovación y el compromiso para obtener el máximo partido a los medios que la organización pone a nuestro alcance.


Escalera tipo 5, multiusos. 
Esta es una escalera diferente:  pequeñita, metálica, transportable, ligera,
Sebastián Nicolau: escalera roja caminando, 2012
dinámica... el artista, Sebastián Nicolau, ha titulado la obra "Escalera roja caminando", lo que ya nos da una idea de qué enfoque podemos darle.

Una escalera así funciona de forma diferente a las anteriores:  ayuda en el camino puesto que "camina" por sí misma, podemos cambiarla de lugar, podemos pintarla de diferentes colores, podemos guardarla o utilizarla en función de las circunstancias, podemos incorporarla en muros, escaleras de piedra, habitaciones, jardines o en cualquier otro lugar en que se requiera algo de ayuda para avanzar un poco, pero con esas prestaciones especiales que permiten su uso a cualquier persona del equipo en función de sus necesidades personales.

Así, el equipo entero puede tener a su disposición una herramienta versátil para compartir que les va a permitir utilizarla en diferentes contextos, diferentes proyectos, diferentes ocasiones de aprendizaje... porque tiene  características especiales:  cada una de las personas puede incorporarla a su maleta de herramientas sin perder de vista el contexto en que la va a utilizar y el objetivo que desea conseguir en ese momento y, lo más importante, cada persona decide libremente cuándo le conviene usarla, ya no tiene que amoldarse necesariamente a lo prediseñado e impuesto por terceros.

De modo que esta escalera podría servir muy bien para fomentar el autocrecimiento, la automotivación y el compromiso con los objetivos por parte de las personas del equipo. ¿La clave? Ellas son las responsables de sacarle el máximo partido.

¿Qué te sugiere que te haya presentado una escalera de bajada, dos de subida y dos "de recursos"?

¿Qué tipo de escaleras usas habitualmente? ¿Cuáles te gustaría incorporar en tu maleta de herramientas para conseguir que tu equipo alcance los objetivos?

10 de agosto de 2017

Divertimento: ¿qué te sugiere esta frase?

Me divierto mucho con frases que voy leyendo por la ciudad;  de hecho, tengo una preciosa colección de frases imposibles que me hacen sonreír cada vez que las leo.

Si tú tienes alguna y quieres regalármela te lo agradeceré de veras :-)

Aquí te dejo la que leí recientemente, mira la imagen :-)

En uno de los establecimientos de Carrefour colocan los carritos de la compra de esta forma, bien ordenados, en lugar destacado y resguardados de las inclemencias.

Y para que se puedan localizar desde lejos, han escrito una frase - anuncio que me hace sonreír cada vez que la leo: Se me ocurren cosas como:

  • ¿De verdad es mi carro? ¿puedo llevármelo a casa cuando termine la compra?

  • Si es mi carro, ¿cómo lo identifico? ¿le han puesto mi nombre?

  • Mi carro (así, en singular), ¿es acaso un carro largo y monstruoso formado por múltiples carritos entrelazados que forman una enorme unidad?

  • ¿Estará aquí el carro de Manolo Escobar?  Ya sabes, aquél de "dónde estará mi carrooooo..."

  • ¿Por qué tienen más importancia las palabras  "aquí tu" que "coge...carro"?  ¿qué significa exactamente "aquí tu"?

  • ¿Quizás se refiera a que mi carro es ese cachivache extraño que está en el suelo justo debajo del letrero? 

  • ¿Porqué me ordenan coger mi carro? ¿y si a mí me gusta comprar sin tener que estar empujando el carrito por los pasillos, tengo que acarrearlo igualmente?

  • ¿Qué puede interpretar una persona americana? A mí se me ocurren dos interpretaciones muy distintas :-)

  • ¿Qué te sugiere a ti la frase?

3 de agosto de 2017

10 derechos de los seres humanos auténticos


¡Qué alegría! Mi amigo Valentín Colomer , con la generosidad que le caracteriza, me ha puesto un comentario en el artículo Ética para robots  , cosa que le agradezco sobremanera porque aprecio mucho las opiniones de personas inteligentes y sensatas como él. Y además me ha dejado un precioso decálogo que me apresuro a explotar.  Gracias, Valentín, por los dos regalos :-)

(Nota previa:  este artículo me ha salido un pelín largo, así como para leer durante todas las vacaciones;  de un tirón si eres perseverante; o  en diagonal, o solo un trozo,  incluso cabe la posibilidad de que no lo leas.  En cualquier caso, gracias por estar ahí).

 Diez derechos de los seres humanos auténticos

1. Derecho a pensar de manera propia y diferente a los demás

Decía Walter Lippmann: "donde todos piensan igual, ninguno piensa mucho".  Y eso es cierto en cualquier ámbito, porque en el trabajo no se puede conseguir innovar, hacer bien las cosas, establecer programas de mejora continua, etc., etc., si nadie se atreve a discrepar y a expresar sus puntos de vista.

En nuestra vida particular pasa algo parecido: ¿cuántas veces nos hemos quedado con mal cuerpo por no llevar la contraria a familiares, por no discrepar con la pareja, por no arriesgarnos a defender nuestro punto de vista en el grupo de amigos? No digo que siempre tengamos que estar porfiando, sino que es muy beneficioso para nosotros saber mantener nuestro punto de vista en situaciones en que los demás opinan de forma diferente:  Si al final aceptan nuestros planteamientos nos sentiremos muy satisfechos, y si no lo hacen, al menos tendremos la satisfacción íntima de haber descubierto nuestra valentía (también resulta satisfactorio saber que somos capaces de hacerlo, independientemente de los resultados).

2. Derecho a actuar de modo diferente a como los demás desearían que actuase

Me gusta mucho esta frase de Baltasar Gracián: "La libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer".  En esta sociedad tan interrelacionada, en la que nuestra vida está en el escaparate de las redes sociales, todo el mundo se entera de qué hacemos, qué pensamos, a quién votamos, con quién nos relacionamos... y eso puede volverse en contra porque los partidos políticos, las grandes marcas comerciales, la empresa en la que trabajamos y cualquier otra persona / entidad que tenga relación con nosotros puede utilizar la información recogida para intentar violentar nuestros comportamientos a favor de sus propios intereses. Seguro que se te ocurren varios casos que conoces, y nos puede pasar a todos.

En esas circunstancias hay que ser muy valiente para defender
nuestra postura.  Difícil, pero muy gratificante, porque la coherencia interna solo nos la podemos dar nosotros mismos y es algo que nos hace sentir tan bien que nos proporciona fuerzas para continuar.  El gran Bauman lo explica mucho mejor que yo.

3. Derecho a estar triste cuando pierde algo valioso y a enfadarse cuando sufre una agresión


De acuerdo con Aristóteles, "Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo" 


Saber reconocer los propios sentimientos, aceptarlos como algo que forma parte de nuestra vida, permitirse exteriorizarlos en el momento adecuado y con la intensidad adecuada supone todo un recorrido de ensayo y error que lleva mucho tiempo.  Pero el resultado es tan gratificante que merece la pena, porque la sensación de que somos dueños de nuestras vidas no tiene parangón alguno. Si te apetece echar un vistazo al enfoque que se hace desde el Análisis Transaccional  sobre gestión de los sentimientos puedes leer Quiero ser feliz.

4. Derecho a elogiar y recibir elogios

Dicen que somos un país de envidiosos, y los envidiosos no elogian nunca ni saben aceptar elogios porque piensan que les están manipulando.  No estoy de acuerdo, porque haberlos haylos pero afortunadamente son pocos.  Estoy con Oscar Wilde: "El egoísmo verdaderamente inteligente consiste en procurar que los demás estén muy bien, para que, de este modo, uno esté algo mejor". Es una forma guasona de expresar esa idea tan antigua de do ut des y la forma moderna de win - win. 


Si estamos dispuestos a elogiar es que somos capaces de reconocer en los demás buenas ideas, intenciones, comportamientos, sentimientos... y eso significa a su vez que nosotros conocemos esas sensaciones (ya sabes que nadie te puede regalar un millón de euros si no tiene un millón de euros).  Así que el hecho de reconocer algo a una persona es a la vez una gratificación íntima, porque nos estamos diciendo:  veo lo bueno que hay en tí porque yo también lo tengo y por eso lo reconozco.  Es una preciosa forma de generar espirales virtuosas de enriquecimiento mutuo, en la que lógicamente también se reciben los elogios con la misma actitud.
 
5. Derecho a equivocarse  en algunas ocasiones


Escuchando otra vez a Oscar Wilde:  más veces descubrimos nuestra sabiduría con nuestros disparates que con nuestra ilustración.
 

 Seguro que conoces a algún "Don Perfecto", esa persona que siempre está esforzándose al límite para que todo esté bien, para estar a la última en los conocimientos que considera importantes, para tener todos los datos relevantes en una reunión, para dar una imagen de sí impoluta y admirable.  

Esas personas viven en constante tensión, y se sienten muy mal cuando se equivocan (no digamos si alguien es testigo de la equivocación).  Es una postura vital perfecta si queremos hacer una cantera (piedras en el riñón, en la vesícula...) o estropearnos a conciencia cuerpo y alma.
Las personas perfeccionistas tienen que poner mucho empeño en permitirse algunos fallos, porque es una tarea difícil;  a casi nadie le gusta tener que rectificar y comenzar de nuevo (repito, y menos en público). 

Pero lo bueno de empeñarse en ser más benevolente consigo tiene premio:  bajan los niveles de tensión y - además de ser muy bueno para el organismo - nos permite abrir la mente hacia nuevas posibilidades:  ya no nos centramos en lo que está mal, sino en las nuevas vías que se nos abren ante esta nueva realidad.  Y es ésa una magnífica forma de crecer y de sentirse bien.  Mira qué contento estaba Edison cuando consiguió ese éxito tan perseguido.



6. Derecho a hacer las cosas de manera imperfecta

Los japoneses utilizan el término wabi sabi  cuando se refieren a la belleza de lo imperfecto.  Su cultura es muy diferente a la nuestra, pero me atrae ese posicionamiento porque está muy alejado del "Don Perfecto" que tanto abunda en nuestra sociedad.

La naturaleza no hace las cosas "perfectas". ¿Has visto alguna vez un puñado de cerezas  que sean todas iguales? Si la respuesta es sí, me apuesto a que son de fábrica, de cultivo intensivo y agresivo para el medio ambiente.  Las cerezas de verdad son diferentes en tamaño, forma, grado de maduración... y precisamente por eso son perfectas, porque no son perfectas.

¿Por qué no imitar a la naturaleza?  Si sirve para lograr el objetivo (alimentarse, crecer, mejorar...) es algo perfecto.  La perfección obsesiva, ingenieril, supone un extra prescindible en esfuerzos, tiempo, materias primas, energías, expectativas... que podemos dedicar a otras cosas que nos brinden mayor bienestar físico y psíquico.

En este sentido, tengo un amigo que siempre dice:  "Si el cliente espera 5 dale 7;  estará encantado y tú no tienes ninguna obligación de darle 10, porque te agotarás enseguida y el día que no puedas darle 10 te abandonará".  Me parece un buen enfoque para no agotarse exigiéndose siempre el máximo. ¿De verdad es necesario?  Seguro que se puede llegar a un equilibrio entre lo que yo puedo / quiero hacer y las expectativas del interlocutor, es cuestión de negociar las expectativas :-)


7.Derecho a no saber algo

Me apunto a la frase de Descartes: Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro.


 En nuestra sociedad es preciso tener un aceptable bagaje de conocimientos para conseguir un trabajo digno, y eso requiere esfuerzo.  Pero no significa que tengamos que estar siempre preocupados por saber todo de todo.  Tengo un buen amigo a quien llamo Búho y también Alejo, porque es una persona sabia.  Pero tienes que reconocer conmigo que eso no es lo habitual.  Lo habitual es que ignoremos un montón de cosas.  Cómo vivimos nuestra ignorancia nos puede proporcionar más o menos niveles de bienestar.  

Descartes se pasó la vida buscando, descubriendo y aprendiendo, así que se entiende muy bien su frase.  Pero nosotros los mortales podemos complicarnos la vida si nuestro afán por saber nos lleva demasiado lejos.  

Especialmente hoy, con el apoyo de las redes sociales, es muy fácil acceder a conocimientos que antaño nos estaban vedados. (Y yo además tengo acceso a Búho - Alejo, estoy enchufada). Así que no compensa dedicar horas y horas para saberlo todo;  podemos aprender cada día muchas cosas, pero eso no significa que tengamos que dedicar esfuerzos diarios denodados a aprender de todo. 

No os preocupéis, cuando realmente necesitéis saber de algo seguro que encontráis la vía para lograrlo.  Mientras tanto, podéis utilizar todo ese tiempo precioso en disfrutar de la vida. ¿Qué tal una lectura gratificante, un paseo por la naturaleza, una reunión con los amigos, una sesión de yoga, una tarde de tirolina...?  Dedicarse ratitos para el propio placer alarga la vida y además la hace más grata.  Hazme caso, no quieras saberlo todo.

 
8. Derecho a decidir la importancia que tienen las cosas


Me gusta la reflexión de  Stephen Hawking: Solo somos una raza avanzada de primates en un planeta menor de una estrella ordinaria. Pero podemos entender el universo.
 Podemos intentar emular a este científico para conseguir la flexibilidad mental que nos permita decidir si ahora toca vernos a nosotros mismos como un habitante intrascendente de un lugar intrascendente o bien como una persona capaz de hacerse planteamientos elaborados  y comprender la complejidad.

Dicho así suena muy solemne, pero en nuestro día a día también podemos aplicar este principio, porque  cuando las prioridades están claras resulta más fácil decidir.  Existen muchas variables que nos ayudan o dificultan a definir prioridades, pero un aspecto importante es tener clara la escala de valores.  Cuando hemos conseguido elaborarla adecuadamente y además nos comprometemos a revisarla periódicamente tenemos mucho ganado, porque es el espejo en el que vamos a ir reflejando los acontecimientos para poder responder de la forma más coherente.  Y eso da mucha tranquilidad.  (Puedes echar un vistazo al artículo Lánzate)

 9. Derecho a estar alegre cuando obtiene un éxito.

¿Por qué a veces nos da vergüenza reconocer en público que
hemos triunfado? Es muy conveniente para nosotros y para los demás,porque, como dice Joseph Addison: La alegría es, ante todo, fomento de la salud.

Reconocer los éxitos propios y disfrutarlos es una grata experiencia que ayuda a recuperar fuerzas para seguir avanzando.  Puede que nos dé un poco de miedo por si alguien pudiera interpretar mal nuestra alegría (ay, otra vez los envidiosos), pero eso se puede gestionar explicando por qué estamos felices y cómo hemos llegado a ese punto: dedicación, dificultades, errores... en unas pocas frases breves se puede ofrecer una panorámica del entorno en el que se fraguó nuestro éxito, y eso ayuda a que los interlocutores puedan valorarlo basándose en "datos objetivos" más que en sus propios sentimientos. 
Y tiene otra ventaja añadida:  la alegría es contagiosa.  Siempre habrá quien decida probar nuestras recetas para conseguir su propia alegría. 
 
10. Derecho a cambiar de opinión


En el siglo XVII, Guillén de Castro escribía en Las mocedades del Cid:

Esta opinión es honrada.
Procure siempre acertalla
el honrado y principal;
pero si la acierta mal,
defendella y no enmendalla.


Ya os podéis imaginar lo que acarreaba el "no enmendalla": aceptar un reto con riesgo de muerte.  Y aún hay personas hoy en día que actúan exactamente como aquellos hidalgos...porque consideran que pierden credibilidad si se desdicen.  Lástima, porque esa postura es una fuente de estrés que obliga a poner en marcha la disonancia cognoscitiva .  La buena noticia es que con un poco de autoanálisis se puede superar esa presión y animarse a cambiar de opinión.

 Otro caso que se puede presentar es que estemos hablando de alguien que no cambia de opinión porque solo tiene una (o unas pocas). Como dice  Concepción Arenal: quien discurre con pocas ideas es fácilmente avasallado por una.
 En esta situación solemos encontrarnos a fanáticos de todo tipo, desde quien se engresca a golpes por defender a su equipo de fútbol hasta quien nos retira la palabra porque no votamos a su partido político.  Cuando tenemos que trabajar con alguien así resulta muy difícil avanzar si esa persona no consigue comprender otros planteamientos diferentes al suyo.  En casos así, salvo que sea imposible hacerlo, lo mejor es apartarse de esa persona hasta que haya crecido lo suficiente como para ser capaz de admitir un debate abierto que enriquezca a ambas partes.

Porque, al fin y al cabo, yo me permito cambiar de opinión para ir mejorando como persona.  Y deseo tener a mi alrededor a personas que también se van superando, porque seguro que nos ayudaremos mutuamente y así podremos juntos ejercitar estos 10 derechos de los seres humanos auténticos.

¿Estás de acuerdo?