18 de marzo de 2018

La serpiente que no sabía silbar



Cuentan que una pequeña aldea vivía atemorizada por una serpiente que atacaba a todos los viandantes que pasaban por sus caminos. Los aldeanos, cansados de la serpiente, decidieron acudir al sabio de la aldea para que hablase con la serpiente y  dejase de atacarles.

El sabio habló con la serpiente y consiguió convencerla para que dejase pasar a los aldeanos por los caminos sin atacarlos.

Pasado un tiempo, el sabio se encontró nuevamente con la serpiente. Estaba en muy malas condiciones,  tenía un ojo morado y magulladuras por doquier.

"¿Qué te ha pasado"? le preguntó el viejo sabio.

"¡Ay, viejo sabio!" respondió la serpiente, "mira lo que me han hecho tus aldeanos al dejar de atacarles"

El viejo sabio le respondió, "Yo te dije que no les atacases, pero no que no silbases"

¿Tú que haces normalmente?  ¿Muerdes, te callas o silbas?

Cuando alguien muerde  aleja a los demás , porque tarde o temprano todo el mundo procurará alejarse de su presencia. Morder puede ser muy cómodo desde cierto punto de vista, porque así los demás no molestan.  El problema es que,  salvo que se sea como Simón el Estilita, en algún momento necesitará  la compañía y el calor de esas personas a quienes ha alejado.  Seguro que conoces a alguien que te agredía con su forma de hablar, o solo se te acercaba cuando ella te necesitaba, o te hacía desplantes delante de los demás, o se aprovechaba de ti siempre que podía.... Y es muy probable que le hayas retirado el saludo o al menos tengas algunos trucos para apartarte de ella siempre que te sea posible.

Bueno, pues entonces podemos hacer como hizo la serpiente de la fábula:  callarse. Cuando alguien se calla puede resultar una compañía deseable.  Seguro que conoces a alguien que no habla por no molestar:  permite que otras personas decidan por ella, acepta sin rechistar trabajos extra, en casa hasta el gato tiene más autoridad, nunca se ha peleado con un vecino... Todo el mundo acepta a esa persona y se cuenta con ella en múltiples entornos.

A priori parece una buena forma de convivir, pero a medio plazo puede resultar lesiva:  como a nuestra buena serpiente, nadie la tendrá en cuenta porque sus necesidades siempre quedan en segundo término;  es más, incluso es posible que ni siquiera se conozcan.  

Callarse supone que muy a menudo los demás nos ninguneen, abusen de nuestra buena fe, nos exijan más o menos disimuladamente esfuerzos extra, nos adjudiquen responsabilidades ajenas y otras muchas formas de avasallamiento que nos irán pasando factura.  Como nuestra pobre serpiente, acabaremos llenos de roces y magulladuras.

Cuando alguien silba avisa a los demás de su presencia. Es un claro mensaje de "estoy aquí, házme caso, no me trates mal porque yo también puedo hacer daño; y no quiero entrar en ese juego que es malo para ambas partes".  Hay silbidos armoniosos y silbidos amenazantes, suaves y armónicos o estridentes y malsonantes.  Cada uno tiene su silbido, y lo importante es utilizarlo.  Con el tiempo, como un niño que aprende a tocar la flauta, iremos encontrando el tono, ritmo y volumen más adecuado para relacionarnos con los demás y transmitirles esa idea básica de te respeto y espero que me respetes. Y con el tiempo, igual que el niño se convierte en un virtuoso flautista, seremos capaces de amoldar nuestro silbido a la persona y el contexto en el que nos estemos relacionando.  

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23 de febrero de 2018

Forges y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

El gran maestro Forges nos ha dejado, después de tantos años alegrándonos la vida y ayudándonos a comprender y mejorar la realidad que vivimos en nuestra sociedad.

 Los ODS están vigentes en todo el mundo desde enero de 2016, pero Forges ya nos explicaba mucho antes la importancia del compromiso personal y social para lograr entre todos un mundo mejor.  De las muchísimas viñetas que nos regaló he hecho una selección para ilustrarlo:

Objetivo 1:  Fin de la pobreza



Objetivo 2. Hambre cero 


Objetivo 3. Salud y bienestar






Objetivo 4. Educación de calidad






Objetivo 5. Igualdad de género





Objetivo 6. Agua limpia y saneamiento



Objetivo 7.  Energía asequible y no contaminante



Objetivo 8. Trabajo decente y crecimiento económico





Objetivo 9. Industria, innovación e infraestructura






Objetivo 10. Reducción de las desigualdades





Objetivo 11. Ciudades y comunidades sostenibles




Objetivo 12. Producción y consumo responsables





Objetivo 13. Acción por el clima






Objetivo 14. Vida submarina





Objetivo 15. Vida de ecosistemas terrestres



Objetivo 16. Paz, justicia e instituciones sólidas



Objetivo 17. Alianzas para lograr los objetivos




Todo eso y mucho más nos ha enseñado Forges, porque, de tantos valores como nos ha transmitido, los más recurrentes son la ética y el sosiego para poder pensar:

Ética



Sosiego para poder pensar:



Y todo ello,además, aliñado con ternura y cariño, como su despedida:


Muchas gracias por todos tus regalos, maestro.  Siempre estarás con nosotros.

5 de febrero de 2018

Management etológico: La ardilla y el lobo

Itamar Rogovsky , con ese humor fino que le caracteriza, acostumbra a trufar sus enseñanzas con numerosas historietas, fábulas y chistes que ayudan a comprender y retener los mensajes que transmite.

Voy a resumir aquí una de esas historias y después te planteo algunas preguntas con el ánimo de que te ayuden a formular tus propias preguntas.


Érase una vez una ardilla que, una vez  finalizado su año sabático, regresó a la Selva y pidió ser readmitida en su puesto de ardilla.  Después de muchas cavilaciones, el Consejo de la Selva le comunicó que era imposible readmitirla en su puesto de ardilla porque estaba cubierto, pero que si ella quería avenirse podían ofrecerle el puesto de lobo, a la sazón con una plaza libre.

La ardilla necesitaba trabajar, así que aceptó.

Ya en su nuevo puesto, comenzó a pasearse por la selva para intentar comprender qué se podía esperar de ella en su nuevo rol.  Y andaba muy interesada mirando qué hacían otros animales cuando de repente se topó con un lobo.

¡Que suerte!, pensó, ahora voy a enterarme de verdad de qué hace un lobo en su puesto de trabajo.

  • "Oye, Lobo, por favor, ¿podrías explicarme qué tienes que hacer como lobo?"
  • "No puedo entretenerme, lo siento, estoy muy ocupado tratando de enterarme qué me toca hacer en mi nuevo puesto", respondió el lobo.

  • "¿Ah, sí? ¿Tú también eres nuevo en tu puesto? ¿Y qué puesto te han dado?"

  • "El de ardilla"

  • "¿¿¿Cómo??? ¿A ti te han dado el puesto de ardilla y a mí el de lobo? ¿Cómo puede ser eso?" replicó estupefecta la ardilla.

  • "No lo sé" - respondió fastidiado el lobo -, "pero quizá tenga alguna relación con que recientemente han renovado el Consejo y han puesto al frente al Burro".  


  1.  ¿Qué imagen profesional tenía el Burro dentro de La Selva?
  2. ¿Qué criterios de selección aplicó El Consejo para asignar los puestos de trabajo?
  3. ¿Qué programa de acogida e integración tenía diseñado la Selva? 
  4. ¿Con qué criterios se evaluaban en la Selva las aportaciones de cada empleado?
  5. ¿Qué sistema de compensación se aplicaba en la Selva?
  6. ¿Cómo funcionaba el programa de relevos en la Selva?
  7. ¿Y el de Formación y Desarrollo?
  8. ¿Qué sabía el Consejo del contenido de los puestos de trabajo?
  9. ¿Con qué criterios se había establecido el número de empleados necesarios y el perfil de cada uno de ellos?
  10.  ¿Qué objetivos estratégicos se habían consensuado en el Consejo?
  11. ¿Qué idea tenía el Consejo del Plan Estratégico de la Selva?
  12. ¿Qué idea tenía el Consejo de las repercusiones que sus decisiones tendrían en el ecosistema de la Selva?
  13. ¿Qué idea tenía el Consejo de sus responsabilidades hacia la Selva y hacia la sociedad?
  14. ¿Cómo crees que se sentía la ardilla?
  15. ¿Y el lobo?
  16. ¿Y el burro?
  17. ¿Qué estarán pensando los demás empleados de la Selva? 
  18. ¿Cuántos animales estimas que desearían formar parte de esta Selva?
  19. ¿Qué estarán interpretando los Consejos de las Selvas vecinas?
  20. ¿Qué sugerirías al Consejo de la Selva?
  21. ¿Qué preguntas añadirías o suprimirías?
  22. ¿Con qué criterio agruparías / ordenarías las preguntas? 
  23. ¿Te ha gustado la fábula?

23 de enero de 2018

Un excelente Ecosistema Interno en la empresa


Cuando una empresa se cuida de gestionar adecuadamente su Ecosistema Interno tiene un gran trecho ganado para conseguir mejor reputación corporativa, clientes fieles que hacen de prescriptores y mejores resultados económicos.

Hoy voy a presentarte dos ejemplos de empresas que lo hacen muy bien , porque nunca daremos suficiente visibilidad a las buenas prácticas, tan inspiradoras. La primera es una empresa española y la segunda una multinacional con sede en Inglaterra.


Palibex (@Palibex) es la primera red de paletería totalmente española especializada en logística colaborativa. Esta presentación novedosa es coherente con la estrategia de gestión de su Ecosistema Interno.  Te dejo aquí un enlace para que conozcas un poco a la empresa.  Ofrecen a su equipo humano salarios por encima del convenio, ayuda en problemas personales, espacios preparados para el bienestar personal, etc., todo ello como resultado de la filosofía de su presidente, Jaime Colsa  (@jaimecolsa)  A modo de ejemplo, dos de sus frases:

  • "No rinden más, rinden diferente, se entregan más"
  • La felicidad que tenga mi equipo es la que me volverá a mí"

La otra empresa que quiero presentarte es Nijhuis H2OK Ltd,  miembro de British Water, es una consultoría ambiental que ofrece, entre otras, soluciones a todo lo relacionado con la infraestructura de drenaje de agua, aguas residuales, aguas superficiales, riesgo de inundaciones, etc. No he podido encontrar información pública que explique cómo gestionan su Ecosistema Interno, pero conozco personalmente un caso que refleja muy bien cuáles son sus planteamientos al respecto: hace muy poco tiempo incorporaron a una joven mujer española, la integraron en el equipo de un joven hombre africano y ambos comenzaron a trabajar juntos en un ambicioso proyecto.

A los pocos días de la incorporación, la chica explicó que tenía desde hacía algún tiempo billetes de avión a España para visitar a la familia, y la empresa decidió que hiciera el viaje para no perder esa oportunidad.
De nuevo en su puesto de trabajo, la invitaron a una fiesta corporativa que se celebraba en otra ciudad inglesa:  viajes, estancia y todos los gastos pagados para que tuviera la oportunidad de conocer a colegas de otros lugares con los que interactúa normalmente.

La última noticia que tengo es que le abonan un curso de formación en IT porque ella es la persona de ese equipo que tiene el nivel más avanzado y así podrá compartir  conocimientos con los compañeros en un plazo más breve.

Permitir que una empleada recién contratada satisfaga ilusiones de índole personal y que se invierta en ella para que aporte lo máximo al equipo en el mínimo tiempo posible dice mucho de esta empresa:  estoy segura de que podrían darnos muchos más ejemplos de buenas prácticas en su Ecosistema Interno.

16 de enero de 2018

Sobre los expertos

Un experto es quien sabe cada vez más sobre menos cosas, hasta que sabe absolutamente todo acerca de nada. Anónimo

Mi amigo Iñaki me ha enviado este vídeo que no tiene desperdicio:




Nos hemos pasado prácticamente toda la vida intentando ser expertos en alguna materia, porque era lo socialmente deseable.  Tiempo y tiempo leyendo, estudiando, practicando, acudiendo a jornadas, congresos, eventos... para llegar a un momento como éste, en que lo que conviene es precisamente cuestionarse todo lo aprendido, dejarlo de lado en gran parte y comenzar de nuevo.

Eduardo Punset dice que desaprender lo sabido es ahora mucho más importante que aprender cosas,   y Javier Eslava lo explica muy bien aquí.  Estoy de acuerdo especialmente en lo que explica relativo al juego.

(Ver enlaces relacionados: Guardería para maridos y la F1 y El bombero tricotoso, la gamificación y el liderazgo compartido)

No tengo argumentos científicos para decirlo, pero lo digo:  no estoy de acuerdo.  O no estoy de acuerdo en parte, al menos.  

Me parece perfecto incorporar nuevos conocimientos, y sobre todo nuevas formas de posicionarse en la vida:  con más proactividad, con más visión de conjunto, con más humildad, con más ganas de aprehender... estoy de acuerdo.


Pero eso no significa necesariamente tener que tirar a la basura conocimientos antiguos que ahora no sirven para nada.  Dicen.  Pongo un ejemplo que he leído recientemente:  no sirve para nada recordar la lista de los reyes godos.  Discrepo. Recordar la lista de los reyes godos puede servir para muchas cosas:  ejercitar la memoria, recordar los años escolares, reírse de esos nombres tan raros, hacer un concurso sobre cosas que no se usan, saber que tras de mí hay una gran carga de historia,  ganar una partida de trivial... y, sobre todo, reconocer que una vez eso fue importante para mí

Decir que no sirve para nada me parece una visión utilitarista del conocimiento.  Yo estoy más de acuerdo con Guillermo Dorronsoro cuando habla del hombre del Renacimiento:  conocimiento sí, pero poniendo a la persona en el centro.

Francisco Mora también hace una precisión interesante en el artículo "Aprender y Memorizar moldea el cerebro"

Considero que yo soy en parte el resultado de los conocimientos que he ido adquiriendo a lo largo de la vida. Muchos de ellos no me resultan útiles ahora, lo sé, pero no por ello tengo que borrarlos. Es como si dijera que voy a quemar mi biblioteca porque ahora utilizo ebooks.  

Yo soy así porque he llegado hasta aquí aprendiendo muchas cosas, y ese "soy así" es la base para seguir creciendo y poder decir que seré otra persona mejor.  Como decía Ortega y Gasset, “El progreso no consiste en aniquilar hoy el ayer, sino, al revés, en conservar aquella esencia del ayer que tuvo la virtud de crear ese hoy mejor.”

Se construye sobre lo que existe, no sobre la nada.  Los frutos que nos regalan los árboles surgen y maduran gracias en parte a que en su momento las hojas se pudrieron en el suelo e hicieron mantillo. Las hojas no desaparecieron, sencillamente.

Será Mantillo
Yo quiero que mis conocimientos antiguos sean mi mantillo.  No quiero olvidar, quiero saber más y mejor de muchos ámbitos de la vida. Y eso significa, entre otras cosas, no ser experta en nada;  como mucho, saber un poco más de algo.

¿Cómo lo ves tú?

3 de enero de 2018

La parábola del camello

Te traslado una parábola que he encontrado después de mucho tiempo y me ha parecido muy divertida y didáctica, a ver si te gusta:

Una mamá camello y su bebé descansaban cuando el camellito dice:

-Bebé: Mamá, ¿por qué tenemos joroba?

-Mamá Camello: Porque nosotros somos animales del desierto y la necesitamos para guardar agua y poder sobrevivir mucho tiempo aunque no encontremos pozos.

-B: Y, ¿por qué tenemos patas tan largas y redondas?

-MC: Porque así se adaptan a nuestro terreno. Con estas patas podemos movernos por el desierto mejor que nadie  –dijo orgullosamente-.

-B: Y nuestras pestañas, ¿por qué son tan largas? A veces me molestan...

-MC: Hijo mío, estas pestañas largas y gruesas son una tapa protectora. Protegen tus ojitos de la arena y el viento del desierto.

-B: Ya entiendo pero... si la joroba es para guardar agua para andar por el desierto, las patas son para andar por el terreno del desierto y las pestañas protegen mis ojos de la arena y el viento del desierto ¿qué hacemos en el zoológico, mamá?



MORALEJA: 

"Habilidades, conocimientos, capacidades y experiencias  únicamente son útiles si estás en el lugar correcto, en el momento   adecuado, con la energía adecuada y .........................."

Algunas reflexiones:

¿Dónde estás ahora?
¿Dejas fluir tu capacidad creativa?
¿Conoces todos tus puntos fuertes?
¿Cómo intentas sacarles el mejor partido posible?
¿Buscas el lugar y el momento?
Y cuando los encuentras, ¿qué haces?
¿Qué haces cuando estás equipad@ para otra guerra?
¿Por qué el camello tiene 2 jorobas? (sólo se aceptan respuestas con humor)

15 de diciembre de 2017

Divertimento: Arroces enfadados

Menú para grupos y arroces
Las ciudades ofrecen a menudo letreros sorprendentes que provocan sonrisas y estimulan la imaginación.  Yo, al menos, me divierto mucho leyéndolos.

Si miras la imagen verás  la última perla que he descubierto: ¿cómo se las arreglará el restaurador para atender simultáneamente a dos colectivos tan dispares como "grupos" y "arroces"? Esa pregunta sin respuesta me ha empujado a pergeñar el cuento  Arroces enfadados.  Espero que lo disfrutes  :)


Es una fecha señalada y para celebrarla acuden al restaurante diferentes personajes.  En primer lugar se presenta un grupo de amigos, a quienes el restaurador coloca en una mesa central preparada al efecto.  De esta forma podrá atenderles cómodamente y además los clientes tendrán suficiente espacio para sentirse cómodos.

Seguidamente entran en el local otros clientes, arroces que acuden cada uno por su lado después de haber leído el prometedor anuncio:  "seguro que aquí me atenderán muy bien", pensaba cada uno de ellos, "y tendrán en cuenta mi categoría para colocarme en la mejor mesa del restaurante.  Desde luego, mi importancia es muy superior a la de esa caterva de comensales ruidosos que ocupan el centro del local".

El restaurador les va acomodando en diferentes mesas y los arroces se van sentando con cara de pocos amigos.  No pasa mucho tiempo hasta que...


El Arroz a la Cubana, muy enfadado, se dirige al restaurador y le increpa en voz alta de esta guisa:

"¿Cómo se atreve a colocarme en esta mesa tan arrinconada? ¿Es que no conoce el protocolo de un restaurante digno?  Pues para que lo sepa, un Arroz a la Cubana tiene absoluta preferencia sobre cualquier otro comensal - incluido el grupo que tiene sentado en el centro del local - , puesto que representa la fusión de varias culturas.¡Así que hágame el favor de colocarme en una mesa central!"

El Arroz a Banda, al oír ese reproche a gritos, se siente vejado a su vez e irrumpe airadamente:

"¿Cómooooo? El Arroz a Banda, es decir, yo, tiene preferencia absoluta porque represento la diversidad, ese concepto al  que las personas civilizadas dan tanta importancia en nuestra cultura. Así que ¡haga usted el favor de colocarme en una mesa central!"


El Arroz a la Paella, lívido de enojo, tercia airadamente:


"¿Qué estoy oyendo?  Acaso no sabéis que el Arroz a la Paella, o sea, yo, ha sido proclamado una de las 7 maravillas gastronómicas para presentar a la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad? ¿Cómo osáis? ¿Cómo se os puede pasar por la cabeza competir conmigo?  ¡La mesa central es mía!"

El Rissotto de Setas, a su vez, levanta la voz tanto como puede y vocifera:

"Yo estoy contribuyendo a que la humanidad aprenda a comer de forma equilibrada y respetando a la vez el medio ambiente,  porque ensalzo alimentos vegetales nutritivos y asequibles; ¿cómo vais a compararos conmigo?  ¡Exijo una mesa central!"

El Arroz Verde, a su vez, no se priva de dar su opinión a gritos:

"¿Qué estás diciendo, Rissotto?  Esa labor la hago yo mucho mejor que tú, porque cumplo ese mismo objetivo y además ofrezco un delicado color muy sugerente que estimula los sentidos; consigo que los ojos se enamoren de mi apariencia y así las papilas gustativas entren en acción enseguida; de modo que no hay duda: ¡me merezco una mesa central!"

El Arroz Blanco, que hasta el momento había estado escuchando estupefacto, cree llegado el momento de intervenir, y con un vozarrón sorprendente para su envergadura proclama a grandes voces:

"¿Pero qué tonterías estáis diciendo?  Acaso no sabéis que  una parte muy importante de la humanidad se alimenta básicamente de Arroz Blanco? ¿Qué sería de tantas personas si yo no estuviera presente en sus vidas? ¿Acaso creéis que millones de personas pueden permitirse el lujo de disponer de los ingredientes que vosotros exigís para sentiros bien cocinados?  Yo, en mi humildad, soy quien hago más por la vida:  solo en Asia, más de 2.500 millones de personas se alimentan básicamente gracias a mí. ¿Quién da más? ¿Os queda claro que la mesa central ha de ser para mí?

Todos exigiendo, gritando, peleando entre ellos e increpando al restaurador, montan tal guirigay que el grupo que ocupa la mesa central contempla el espectáculo con el cubierto en suspenso camino de la boca abierta.  Jamás habían visto tal cantidad de arroces enfadados.  Es una situación tan anómala, desagradable y desafiante que deciden que no merece la pena seguir comiendo si tienen que soportar aquél infierno.



Así que el grupo se levanta y se encamina a la puerta sin haber terminado su comida (y sin abonar la cuenta, en esos momentos solo piensan en escapar del suplicio).  Una oportunidad de compartir mantel, bromas y confidencias que se ha echado a perder irremediablemente.

El restaurador no da crédito a sus ojos. En cuestión de unos minutos ha perdido a un grupo de comensales, tine una barahúnda en el local, todos los arroces están enfadados a tope, está claro que tampoco ellos pagarán la cuenta...  el material y el trabajo de un día echado a perder.

Todo eso sin contar con el descrédito que el hecho supondrá para su negocio. ¿Cuántos más grupos, cuántos más arroces acudirán a comer a su restaurante?  Ve cómo el oscuro velo de la ruina comenzará próximamente a envolverle y un sudor frío cubre su cuerpo.

Ahí dejamos al restaurador, inmerso en sus funestas predicciones.   Y luego dicen que la redacción es cosa de plumíferos y no tiene mayor importancia en el día a día de un negocio... ¿Cómo crees que redactará su próximo anuncio?

25 de noviembre de 2017

La Natura como maestra


Una nueva y  como siempre grata experiencia, la última charla con Rosa de Diego de ràdio4 RNE sobre mi ebook Biomimética Organizacional,  escrito a cuatro manos con Xema Gil, con un prólogo impagable de Itamar Rogovsky y publicado por la Atlantic International University.

En este audio comentamos algunos capítulos que a Rosa le llamaron especialmente la atención:  medusas, abejas, hormigas y camaleones pululando por el estudio para  ilustrar de qué modo pueden las empresas beneficiarse de todos los éxitos que ha conseguido la naturaleza. Espero que disfrutes de la audición :-)




Y si quieres leerlo, tienes aquí el enlace:


Todos los comentarios serán bienevenidos :-)

14 de noviembre de 2017

Las sillas de tu vida

Me gustan las sillas porque pueden representar de una forma muy visual cómo nos sentimos y qué hacemos al respecto. Así que, con tu permiso, voy a presentarte varios modelos de sillas y te digo qué me sugieren.  Aceptaré encantada tus reflexiones  :)

Vamos a ver diferentes situaciones que, con todas las reservas que queramos, podemos agrupar en tres bloques o fases. Convenimos también en que podemos cambiar de fase de forma sucesiva y también "a saltos", en función de las circunstancias de la vida, de mi capacidad de adaptación, del tipo de ayuda que encuentre cerca...

Y, para complicarlo aún más, en una determinada situación puedo utilizar una silla A y al mismo tiempo estar utilizando una silla B en otra situación simultánea.  Vivir no es sencillo, de acuerdo, pero ¡proporciona tantas alegrías! Con un poco de nuestra parte podemos conseguir una vida más placentera, en esencia se trata de saber combinar las sillas de la mejor forma posible en cada uno de los momentos que me vaya ofreciendo la vida.

Es como amueblar un comedor. Seguro que has visto comedores con un montón de sillas todas iguales, en perfecta formación, como un batallón de soldados del ejército chino. Y también habrás visto comedores con sillas de diferentes colores, formas y tamaños, ordenadas con diferentes criterios en diferentes ocasiones.  No sé cuál de los dos modelos es el mejor, así que ¿por qué no quedarnos con ambos?  El truco es poder disponer de muchas sillas diferentes y jugar con ellas de la forma más apropiada para cada circunstancia.  ¿Jugamos?

Vamos a hacer tres grupos o fases:

I. Fase de adaptación al medio, cuando hago esfuerzos por ser aceptada por los demás.
II. Fase de autoaceptación, cuando me voy conociendo, aceptando y desarrollando.
III. Fase de integración social, cuando disfruto de la convivencia y de las aportaciones mutuas.

I. Fase de adaptación al medio, cuando hago esfuerzos por ser aceptada por los demás

1. La tensión interior.  Chirico nos presenta una persona con ciertas características especiales: 

Giorgio de Chirico, La Espera
La cara no está definida, como ocurre cuando estamos en un episodio de tensión interior;  los rasgos se crispan o tensan hasta hacernos prácticamente irreconocibles, como si en esos momentos no fuéramos nosotros.

El ropaje refleja los movimientos convulsos que se producen en nuestro aparato digestivo:  contracciones estomacales, espasmos, piedras vesiculares o tantas otras manifestaciones psicosomáticas que nos dejan dolorido el cuerpo y el corazón.  En esta imagen el torso está excesivamente desarrollado respecto al resto del cuerpo, lo que refuerza la idea.

La silla no facilita las cosas:  a pesar de ser un modelo de silla aparentemente cómodo, es obvio que resulta pequeña para la persona que la ocupa, impidiéndole apoyar brazos y cabeza y ofreciendo así una imagen de absoluta tensión.

En conjunto, esta imagen - bien bautizada como La Espera - transmite una actitud reactiva - defensiva, a la espera de no se sabe qué acontecimientos que no se pueden eludir ni gestionar:  todo el cuerpo en tensión y acorralado por el mueble.

Todos tenemos momentos en que nos sentimos tensos como el personaje de Chirico.  Forma parte de la vida, y si esa  tensión la gestionamos adecuadamente es una fuente de energía que nos ayuda a conseguir metas, sentirnos capaces y abordar proyectos profesionales o personales dentro del marco de desarrollo que normalmente perseguimos para ser cada día un poco mejores.

Lo importante en estos momentos es percatarse de que la tensión está ahí y que nos permitamos abordarla para intentar comprender sus motivos y así poder observar esa realidad hiriente desde otro ángulo menos lesivo para nosotros:  en realidad, la  realidad no existe, es "nuestra" realidad en cada momento.  Poder contemplarla desdramatizada es muy positivo para nuestros intereses:  mantiene vivas nuestras energías pero minimizamos los daños colaterales de malestar físico y psíquico.


2. Los buenos modales. Esta mocita, al contrario, está sentada en una silla adecuada para su talla, y
Renoir, Mlle Romaine Lascaux
se mantiene erguida, sin apoyarse en el respaldo, mirando al frente con expresión cortés  y con todo el cuerpo colocado de acuerdo con las pautas de la buena educación de la época. 


No sabemos cuánto tiempo podría la joven  mantener esta postura, porque comporta un alto grado de aceptación de normas externas, control corporal y control de los sentimientos para que no afloren (demasiado) al rostro.

Todos adoptamos en algún momento esta postura, porque todos hemos de acatar en algún momento las normas sociales, los códigos de comportamiento de la empresa en la que trabajamos, el código deontológico de nuestra profesión, los acuerdos de la comunidad de vecinos, las pautas no escritas de nuestro entorno de amigos, etc.  Somos animales sociales y por lo tanto asumimos que hemos de vivir dentro de un conjunto de reglas que aseguren una convivencia llevadera.

Eso está bien, porque una vida en soledad  forzosa es muy triste y frustrante.  Lo importante cuando utilicemos esta silla es que seamos conscientes de que lo estamos haciendo:  aceptar las normas que nos vienen del exterior no debe constreñir nuestra capacidad de discernimiento ni de libertad.  Cuando Jean Paul Sarte nos dice que su libertad termina donde empieza la de los demás no nos exhorta a ceder siempre ante los demás, sino a estudiar dónde está la linde entre el yo y el los otros para poder negociar acuerdos de beneficio mutuo.  De forma que así podremos saber cuándo y cuánto tiempo tendremos que asumir libremente una postura estándar y cuándo y cómo podremos diseñar nuevos cauces de comunicación que nos abran a otras realidades más enriquecedoras para nosotros y para los demás.

3. La multitarea.  Es curioso que Ocampo nos cite la silla de La Gioconda
Octavio Ocampo, La Silla de La Gioconda
cuando es un elemento que apenas se vislumbra en la composición, ¿no crees?  En cambio, vemos multitud de seres que dan forma a la dama y también otros varios que la rodean conformando un entorno inquietante.  Apenas un trocito del respaldo de la silla, desbordado por un cúmulo de seres vivos que prácticamente la anulan. 


La famosa sonrisa queda empequeñecida por la cantidad de elementos extraños que han tomado carta de naturaleza, como nos pasa en las ocasiones en que elementos externos tienen tanta preponderancia en nuestro día a día que llegan a conformar un remedo de nosotros mismos:  urgencias domésticas,  anhelos de nuestros hijos, expectativas de nuestra pareja, multitud de objetivos profesionales, presión diaria en el puesto de trabajo, desvelo por mantener el cuerpo y la apariencia física de acuerdo con lo que se espera de una persona de nuestro estatus, responsabilidades diversas y simultáneas que tenemos que atender todas a la vez consiguiendo todos los objetivos para ayer.

Seguimos con la sonrisa estereotipada, pero nos estamos convirtiendo en una mezcolanza de cosas extrañas que nos desgarra por dentro, nos otorga una apariencia rara y poco creíble... mientras nos sentimos desfallecer sin tener un apoyo tranquilizador:  apenas un trocito del respaldo de la silla, totalmente insuficiente.  Agotados y desvalidos.

Hacer muchas cosas a la vez no es malo per se, siempre que podamos controlar el proceso y tengamos el apoyo suficiente para poder decidir qué entra en nuestra vida y qué no.  Conseguir ese control no es tarea fácil, pero el mero hecho de planteárselo es ya el primer paso para conseguir el éxito. ¿De verdad necesito un gato en el escote, o tengo suficiente con una bufandita normalita? ¿Qué ocurriría si me busco una buena silla que me permita acomodarme para poder hacer frente a esos inquietantes seres que me acechan por la espalda?  ¿Qué recursos tengo para gestionar las presiones de familiares, amigos, colegas, clientes, etc., y poder llegar a un statu quo que  me resulte satisfactorio sin tener que recomponerme en múltiples trocitos de cosas extrañas?
 

 II. Fase de autoaceptación, cuando me voy conociendo, aceptando y desarrollando


4. La reflexión.  Esta silla es diferente de las anteriores: tiene una altura apropiada, ofrece apoyabrazos cómodos, incorpora un cojín mullido y una cálida mantita en el respaldo para acoger  y acariciar al ocupante...
Iman Maleki, Mujer Sentada con Libro

Esta mujer puede reposar con sosiego "arropada" por el mueble.  Eso le permite despreocuparse de los problemas cotidianos y dedicarse un rato para  pensar, recordar, memorizar, soñar... toda una serie de actividades que insuflan energía y refuerzan las ganas de vivir.


Es posible también que esté aprendiendo, proceso simbolizado por el libro: el aprendizaje necesita de momentos de reflexión e interiorización de los inputs recibidos por múltiples vías.

Los pies descalzos también nos indican que la silla está situada en el lugar adecuado:  no hay piedras, cristales, desniveles, frío pavimento ni ningún otro elemento que pudiera perturbar este instante de quietud.  Una silla apropiada en el lugar apropiado.

Cuando somos capaces de organizarnos un rinconcito así, literal o metafórico, hemos dado un gran paso en pos de nuestro bienestar: cuidar el cuerpo y la mente, permitirnos momentos de estar con nosotros mismos, estimulando el diálogo interno, nos ayuda a enriquecer nuestro bagaje para tener más fuerza y más optimismo frente a las dificultades que nos esperan ahí fuera.  Cada vez tenemos más confianza en nosotros mismos, y eso es una fuente inagotable de bienestar.

 5.  La relajación.   Una cómoda silla tapizada de terciopelo, con respaldo lo bastante alto como para apoyar la cabeza, capaz de acoger sin problemas el cuerpo de la muchacha que reposa plácidamente con un animalillo en el halda.  Su  tono cálido y forma envolvente invitan a dejarse llevar por el dolce far niente; la postura relajada del gato concuerda con los ojos cerrados de la chica y con su falta de preocupaciones, incluso respecto a la corrección de la vestimenta.  No sé cuál de las dos criaturas está ronroneando más a gusto :-)

Renoir, Sleeping Girl with a Cat
Cuando disponemos de un asiento así de confortable nos podemos permitir esa relajación tan satisfactoria y tan positiva para la salud física y psíquica.

Un asiento así no se puede conseguir a las primeras de cambio como la raquítica silla de Chirico o la casi inexistente de Ocampo:  ésta presenta la madera trabajada con esmero, cincelada y barnizada, además del costoso recubrimiento.  Simboliza todos los esfuerzos que he hecho hasta ahora en mi vida y todas las aportaciones que he recibido y podido incorporar, hasta llegar a un punto en que me  veo adecuadamente soportada que puedo permitirme parar, reponer fuerzas y sentirme descansada para continuar con la vida.

Ahora es el momento de introducir en mi agenda tiempo de calidad para mí: acudir periódicamente al gimnasio, hacer la siesta,  meditar, oxigenarme en un paseo por el parque... Cualquier actividad (o no-actividad) que me resulte grata, a mi medida y - sobre todo - reconstituyente.  No importa qué hagan las personas de mi entorno , tengo determinación suficiente para elegir mi propia forma de relajarme y recargar las pilas.

6. El aprendizaje activo. Como ya gestiono adecuadamente mis reflexiones y mis descansos, tengo coraje y fuerzas suficientes para
Florence Fuller, Inseparables
planificar mi aprendizaje:  no cualquier cosa que los demás deseen que aprenda, sino aquéllo que realmente me enriquezca a título personal y / o profesional, algo que he decidido aprender porque realmente me interesa.


Esta muchacha está arrellanada en una cómoda butaca, al amor de la lumbre, en una postura informal que le permite abstraerse del entorno y centrar toda su atención en el texto que le interesa. Ha conseguido un entorno estimulante qué hará atractivo el aprendizaje.

El libro puede trocarse, naturalmente, por una tableta, una videoconferencia, un audio, un coloquio con profesionales cualificados... porque lo importante aquí no es la herramienta utilizada, sino cómo esta persona ha trabajado su entorno y su predisposición para aprehender todo lo que le interesa en ese momento.  Está también generando una rutina positiva que le facilitará seguir aprendiendo a lo largo de toda su vida, que es una de las condiciones para ser un poco más feliz y poder establecer mejores relaciones con los demás.

III. Fase de integración social, cuando disfruto de la convivencia y de las aportaciones mutuas

7. La integración social.  Cuando he conseguido alcanzar niveles aceptables de autocontrol,
Daniel Ridgway, Sewing Circle
automotivación  y autocompromiso de mejora estoy en una posición óptima para compartir con los demás.


 Estas costureras disponen de una silla estándar, pero han incorporado un escabel que facilita el descanso de la columna vertebral y mejora el rendimiento en el trabajo. Están cosiendo y charlando, seguramente intercambiando conocimientos sobre posibles formas de embellecer la vainica y otras artes del oficio.  Se las ve distendidas, trabajando en un entorno natural que han elegido cuidadosamente para que les permita, a la vez, disfrutar de la naturaleza, colocar sus asientos y disponerlos en círculo para poder verse unas a otras y así facilitar el coloquio.

Cuando tengo una silla tan apropiada como ésta puedo integrarme en el círculo: un equipo de personas que aportan lo mejor de sí para obtener óptimos resultados individuales y grupales.  Y, de paso, la grata sensación de formar parte de una comunidad de iguales con la que me identifico, me fortalezco y me facilita más herramientas para proseguir por mi camino de la mejora continua.

 8. La versatilidad  Esta silla no tiene autor conocido (o no he sabido encontrarlo), pero me gusta mucho para explicar mi idea de versatilidad:

Silla de CD's vista en www.decorablog.com

Un conjunto de elementos atípicos para fabricar una silla (en este caso, discos compactos), cuya combinación me permite diseñar  la altura deseada, más o menos asiento, más o menos respaldo, añadir diferentes cojines o elementos de confort / decoración, ... y que puedo reconvertir en cualquier otro mueble con poco esfuerzo.

De modo que ahora puedo combinar mis  puntos fuertes a medida que se vayan presentando diferentes situaciones;  es más, puedo provocar  a priori que las situaciones sean más gratas o más gestionables para mí, porque tengo la posibilidad de transformar la realidad que estoy viviendo en ese momento: puedo cambiar el enfoque del trabajo que estoy realizando, el tipo de relación que habitualmente mantengo con mis colegas, amigos, familia, etc.;  puedo anticiparme a mi futuro próximo fabricándome el mueble más adecuado para mantenerme alerta, descansar un rato, dormir plácidamente... y así estar preparada para la próxima realidad que me toque vivir...

...y, finalmente, utilizar esta silla o los elementos que la componen me permite transitar cómodamente de una a otra silla de mi colección.  Así que elijo tener toda esta colección de sillas en lugar de un típico conjunto de sillas iguales, como un batallón de soldados del ejército chino :-)

¿Con qué sillas te gustaría amueblar tu casa?